Diario Vasco

Bangkok, 1 dic (EFE).- La profecía que vaticinaba el final de la dinastía Chakri con la muerte del rey Bhumibol Adulyadej, Rama IX, fallecido el pasado octubre, no se ha cumplido y la proclamación hoy de su hijo Vajiralongkorn como su sucesor con el nombre de Rama X, ha demostrado que era errónea.

Los expertos no se ponen de acuerdo en el origen de este augurio, que la mayoría de tailandeses ha escuchado alguna vez en su vida y que pregonaba que la dinastía concluiría con su noveno monarca, que fue Bhumibol, que reinó con el nombre de Rama IX.

Una versión anónima remonta la predicción a los albores de esta dinastía, a finales del siglo XVIII.

Chao Phraya Chakri, entonces general del rey Thaksin, conspiró contra su señor y, tras un golpe palaciego, fue coronado como Rama I en 1782.

Según esta interpretación, Thaksin abdicó y se retiró a vivir sus últimos días como monje en un monasterio budista, cuyo abad vaticinó que la dinastía naciente terminaría con el noveno soberano de la estirpe.

Pero esta no es la única profecía sobre la dinastía Chakri de los tailandeses, que son un pueblo rico en supersticiones como la de nunca poner los pies por encima de la cabeza o la conveniencia de cortarse el pelo los miércoles.

Al linaje Chakri se le atribuye la autoría del augurio de que la dinastía duraría 150 años, y algunos creen que se cumplió el vaticinio porque la monarquía absoluta en Tailandia cayó en 1932 para dejar paso, unos años más tarde, a una monarquía parlamentaria.

Unos sostienen que el propio Rama I pronunció ese vaticinio en su lecho de muerte y otros le conceden el poder de vislumbrar el futuro a su hermana Narinthewi.

Hay incluso quien dice que la princesa fue extremadamente detallista; aseguró que la dinastía caería el 6 de abril de 1932.

Algunos piensan que esa profecía también casi se cumplió porque la monarquía absoluta tailandesa finalizó el 6 de junio de 1932, en una época de grandes cambios políticos y sociales que llevaron a Rama VII a terminar por abdicar tres años más tarde.

Los camboyanos, grandes rivales de los tailandeses, atesoran otra profecía que algunos creen que aún se cumplirá tras el fallecimiento de Bhumibol Adulyadej, y que habla de la destrucción del reino de Siam (antiguo nombre de Tailandia).

Ese augurio anuncia que Camboya perderá el sur, Phnom Penh será destruida, Bangkok caerá y Angkor -antigua capital del imperio jemer, que se extendió en el vecino país del siglo IX al XV-, recuperará su esplendor.

La primera parte del presagio se cumplió cuando Francia estableció Vietnam del Sur con parte del territorio camboyano en 1949.

El segundo enunciado presentía el régimen de terror del Jemer Rojo de Pol Pot, que desde que llegó al poder en 1975 vació las ciudades y decretó deportaciones masivas al campo en condiciones infrahumanas en aras de una sociedad agraria socialista.

Quedan pendientes de cumplirse la caída de Bangkok y el regreso de la prosperidad y la paz a Angkor, cuyas ruinas son una de las joyas arqueológicas del Sudeste Asiático.