Diario Vasco

Rabat, 1 dic (EFE).- El Fondo Monetario internacional (FMI) se mostró hoy satisfecho por la mejoría de los fundamentos de la economía marroquí y pronosticó un crecimiento del país del 4,5 % a medio plazo, pero pidió a sus autoridades acelerar las reformas en educación, creación de empleo y fiscalidad.

"El crecimiento del PIB marroquí se estabilizará y se situará en un 4,5 % a medio plazo, teniendo en cuenta las reformas puestas en marcha en el país", dijo en una rueda de prensa en Rabat el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Marruecos, Nicolas Blancher.

Blancher subrayó que la "resiliencia" de la economía marroquí se ha beneficiado de una gestión prudente de los indicadores macroeconómicos y de la bajada de los precios del petróleo en el mercado internacional.

Al mismo tiempo, destacó que el sistema financiero marroquí "está bien capitalizado" y subrayó que los riesgos que pueden afectar la estabilidad financiera son limitados.

Sin embargo, Blancher exhortó las autoridades marroquíes a acelerar la aplicación de reformas para aumentar la productividad, mejorar el sistema educativo, crear empleo y aumentar la tasa de actividad de las mujeres, entre otros.

Blancher, que se encuentra desde el 16 de noviembre en una visita en Marruecos, también pidió mejorar el clima de negocios y continuar con las reformas del sistema fiscal con la ampliación de la base imponible y la lucha contra el fraude.

Para 2016, FMI prevé que Marruecos cerrará el año con un crecimiento económico de entre 1,5 y 2 % debido a una mala campaña cerealística y un decrecimiento del PIB no agrícola, mientras subrayó que el déficit público se situará en un 3,5 %, en línea con los objetivos fijados por el Gobierno.

Pero insistió en la importancia de los riesgos exteriores sobre la economía marroquí relacionados con la situación económica en los países avanzados y emergentes, la volatilidad de los mercados financieros internacionales o las tensiones políticas regionales.

El FMI concedió a Marruecos este año una nueva Línea de Precaución y Liquidez (LPL) de al menos 3.500 millones de dólares (3.100 millones de euros) válida para los próximos años, que el país magrebí no piensa usarla sino tenerla como un seguro que demuestra la no vulnerabilidad del país ante choques externos.