Diario Vasco

Lisboa, 1 dic (EFE).- Portugal conmemora hoy el 376 aniversario de la restauración de la independencia de España, una fecha que volvió a ser festiva en el calendario y contó con la presencia de las principales autoridades del país, ausentes en las celebraciones de los últimos años.

El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, y el primer ministro, António Costa, lideraron las conmemoraciones realizadas en la lisboeta plaza de los Restauradores, donde se yergue un monolito en recuerdo de la independencia del país de España y que juntó a republicanos y monárquicos.

El Día de la Restauración fue uno de los cuatro festivos suprimidos en 2013 por el anterior Gobierno, de signo conservador, debido a los recortes, que fueron repuestos este año por el Ejecutivo del socialista Costa.

Durante su discurso, el conservador Rebelo de Sousa defendió que el 1 de diciembre es "un festivo que nunca debería haber sido suspendido" y agradeció la presencia en la ceremonia del Duque de Braganza, Don Duarte Pío, el legítimo heredero al trono de Portugal.

El presidente resaltó igualmente el "papel esencial" del municipio de Lisboa para seguir conmemorando año a año el Día de la Restauración, un "símbolo del sentido colectivo" en el que los portugueses celebran "la patria y la independencia".

Hace dos años, cuando ocupaba el cargo de alcalde de Lisboa, el hoy primer ministro Costa había asegurado que si llegaba al Gobierno una de las primeras decisiones que tomaría sería restaurar el festivo del Día de la Restauración.

Costa comenzó su discurso de hoy recordando que es la primera vez en unos años que tanto el jefe del Gobierno como el jefe del Estado participan en las celebraciones.

El primer ministro recordó la relación que mantienen en la actualidad España y Portugal y aseguró que hay "intereses y valores" comunes a ambos países que se pueden defender juntos "mejor que separados".

En ese sentido, resaltó que hoy son "dos países seguros con la identidad de cada uno" y compañeros en la OTAN, la UE, el universo iberoamericano y el mercado ibérico, que comparten una "amistad fraternal" que quedó ilustrada por la visita a Portugal de los Reyes de España que concluyó este miércoles.

Después de 60 años de dominio español iniciado por Felipe II en 1580, el grupo de "Los Cuarenta Conjurados" se levantó el 1 de diciembre de 1640 contra la Casa de los Habsburgo hasta que en 1668 Carlos II firmó el Tratado de Lisboa con Afonso VI de Portugal, de la dinastía Braganza, en el que reconoció la total independencia del Estado luso.

Hasta esa última fecha se habían librado batallas luso-españolas como la de Montijo (1644), Arronches (1653), Linhas de Elvas (1659), Ameixial (1663), Castelo Rodrigo (1664) y Montes Claros (1665).