Diario Vasco

Johannesburgo, 1 dic (EFE).- El premio Nobel nigeriano de Literatura, Wole Soyinka, afirmó hoy haber destruido su tarjeta de residencia estadounidense, como prometió hacer en caso de que el candidato republicano Donald Trump ganara las elecciones en su país de acogida.

"Lo he hecho. Una vez negocié mi marcha, la rompí", declaró el escritor a la cadena sudafricana eNCA durante su participación en una conferencia sobre educación en Johannesburgo.

Soyinka, que tiene 82 años y ha vivido más de dos décadas en Estados Unidos, aseguró que regresará a su país, Nigeria.

"¿No se dio cuenta este hombre de que estaba dando pábulo al fenómeno de los asesinatos de negros en Estados Unidos?", se preguntó Soyinka, aludiendo a las últimas muertes de ciudadanos negros a manos de la Policía.

"El daño ya está hecho, nos guste o no", agregó el nigeriano al recriminarle al presidente electo de EEUU los "comentarios racistas y xenófobos" que, en su opinión, hizo cuando se produjeron esas muertes.

"Si tengo una alternativa, ¿por qué debería quedarme en un ambiente en el que no me siento cómodo?", afirmó el Nobel, en referencia al clima político que ha propiciado la llegada al poder de un candidato considerado por muchos hostil a los inmigrantes y las minorías.

"Quizá sea demasiado sensible a mi entorno, pero me afecta el entorno, y si no está ni siquiera cerca de lo que considero deseable no puedo ni disfrutar de un vaso de vino", añadió Soyinka, que fue laureado con el Nobel en 1986.

Soyinka, que trabaja en el Instituto de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Nueva York, dijo antes de que se celebraran las elecciones estadounidenses del 8 de noviembre que se marcharía del país si Donald Trump se imponía a Hillary Clinton.

"En el momento en que anuncie su victoria romperé mi tarjeta verde -permiso de residencia estadounidense- y empezaré a hacer las maletas", prometió entonces Soyinka, que es el primer premio Nobel africano de la historia.

Wole Soyinka fue encarcelado en Nigeria durante la guerra civil que vivió el país entre 1967 y 1970 y, tras escapar, fue posteriormente condenado a muerte en ausencia.