Diario Vasco

Trípoli, 1 dic (EFE).- Intensos combates estallaron a lo largo de hoy en Trípoli, donde las diferentes milicias rivales que se reparten las áreas de influencia han empezado a desplegar artillería pesada.

Diversos testigos dijeron a Efe que la violencia se desató pasado el mediodía en el distrito de Arada, en el este de la capital, después de que un grupo de hombres de la "Brigada Revolucionaria de Trípoli" atacara un edificio militar.

"Los enfrentamientos entre milicias son habituales en Trípoli, pero estos ha sido más fuertes que otros anteriores", indicó uno de los testigos.

En un comunicado de prensa, la Brigada acusó a la milicia rival, vinculada al Departamento de Seguridad Central del ministerio del Interior, de realizar detenciones ilegales, practicar asesinatos selectivos y de participar en el negocio de la inmigración irregular a Europa.

"Durante los combates murió el comandante y tres combatientes. Esta fuerza es un núcleo para células criminales y organiza asesinatos en Trípoli", asegura la nota, divulgada por el diario digital "The Libya Observer".

Otras fuentes aseguran que las razones aducidas no son más que una mera excusa que enmascara un acto de venganza, ya que el grupo atacado mató semanas atrás a un miembro de las Brigadas que dirige el señor de la guerra, Haitham Al Tajouri.

A parte de la escaramuza en Arada, hombres de Al Toujari se enfrentaron este jueves con una segunda milicia rival a la que arrebató el control del edificio de la compañía de correos y del Ministerio de Salud, este último en el barrio de Firnaj, agregó el diario sin aportar otros detalles.

Tras los combates, varios carros de combate se han desplegado en torno al hotel Rixos, asaltado el mes pasado por milicias islamistas afines al antiguo gobierno en Trípoli, considerado rebelde, y en los distritos de Bab Benghashir y Abu Salim, al tiempo que los disparos resonaban en otros como Hadba.

Antes del ocaso, la mayoría de los comercios habían cerrado sus puertas y la población se había refugiado en sus casas en medio de una tensa calma, agregaron los testigos.

La preocupación se extendió a algunos de los países que apoyan al gobierno de unidad designado y sostenido por la ONU pese a que carece de legitimidad como Francia, que expresó en un comunicado su inquietud por el movimiento de las milicias en los barrios de la capital.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace cinco años la comunidad internacional apoyara el alzamiento rebelde en Bengasi y contribuyó militarmente a la caída de la dictadura del coronel Muamar Al Gadafi (1969-2011).

Cinco años después, dos gobiernos, uno en Trípoli (oeste) y otro en Tobruk (este) luchan por hacerse con el poder y el control de los recursos petroleros con ayuda de decenas milicias que cambian a menudo de bando.

De la situación se han beneficiado grupos yihadistas como la rama libia del Estado Islámico, Boko Haram o la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) que han penetrado y extendido su influencia en el país.