Diario Vasco

Sevilla, 1 dic (EFE).- Greenpeace ha finalizado hoy su acción de protesta en las instalaciones de Gas Natural Fenosa en Doñana, donde montó un campamento, y ha informado de que llevará a Sevilla, a la sede de la Junta y de la Delegación del Gobierno central, más de 75.000 firmas que piden la paralización inmediata del proyecto.

Con estas firmas, la organización reitera su petición a la Junta y al Gobierno de paralización inmediata del proyecto de Gas Natural por "atentar" contra el espacio natural protegido de Doñana, y también piden que activen en el marco de sus competencias los recursos legales necesarios para acabar con un proyecto "tan peligroso como innecesario", ha informado hoy en un comunicado.

Greenpeace entiende que el proyecto de transformar Doñana en un "almacén subterráneo de gas" es incompatible con garantizar un futuro para este espacio natural, ya que además podría perder su figura de protección de Patrimonio de la Humanidad y ser incluida en la lista de Patrimonio Mundial en peligro en 2017.

El responsable de campaña de Greenpeace, Julio Barea, ha asegurado que la organización seguirá "denunciando y luchando" para lograr que las administraciones responsables prohíban el proyecto y ha explicado que durante los dos días que han estado "bloqueando" las instalaciones de la empresa han recibido el apoyo "de numerosos colectivos y de la población local".

La organización considera que con la entrega de las firmas el "siguiente paso" deberán darlo el Gobierno central y la Junta de Andalucía, "quienes tienen poderes suficientes para descartar definitivamente el almacén de gas y optar por un desarrollo económico basado al 100 por cien en energías renovables, ahorro y eficiencia energéticas".

Ha advertido de que "los vertidos y explosiones" generarán problemas de contaminación en las aguas superficiales y subterráneas y pone en peligro la actividad económica y el modo de vida de las personas de la zona.

"Es una amenaza a la biodiversidad del parque y el patrimonio natural", ha sostenido Greenpeace, quien además ha avisado de que según los últimos informes técnicos incrementa "significativamente" el riesgo sísmico en toda la zona.