Diario Vasco

Madrid, 1 dic (EFE).- "Hemos bajado la guardia en la prevención" frente al VIH y lo han hecho tanto "ciudadanos como instituciones" alerta, en una entrevista a Efe, el experto en VIH Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal.

En el Día Mundial de la lucha contra el Sida el también profesor titular de Medicina en la Universidad de Alcalá, advierte de esta situación que ha detectado de primera mano desde las consultas del Ramón y Cajal (Madrid), un centro de referencia que sigue a unos 2.000 pacientes infectados por VIH.

"Los pacientes han bajado la guardia a la hora de tomar medidas preventivas primarias, como usar preservativo y llevar cuidado en las conductas, pero también seguramente se ha bajado la guardia desde las instituciones respecto a medidas que ayuden a disminuir la transmisión del VIH. No se actúa con la pericia que haría falta", según Moreno.

También admite que la han podido bajar los expertos, "al no insistir en medidas que contribuyan a disminuir la transmisión del virus", pero lo que es perfecto, asevera, es la asistencia porque "se hace muy bien y sin limitación de recursos".

P.- En España hay en torno a 80.000 personas en tratamiento con antirretrovirales, pero ¿cuántas pueden tener el virus y no lo saben?

R.- Se estima que un tercio de los infectados, que están entre 150.000 y 160.000, podría estar sin diagnosticar. No saben que están infectados.

P.- ¿Por qué se diagnostica tarde o no se diagnostica?

R.- En la falta o retraso de diagnósticos influyen varias razones y la primera es la falta de percepción de riesgo, que hace que mucha gente no se haga la prueba y por lo tanto no se diagnostique.

Pero hay otros motivos más estructurales del bajo número de diagnósticos, como la falta de conocimiento sobre el acceso a la prueba.

Todo el mundo no sabe que no hay que pasar por el médico de cabecera para hacértela y que hay centros a los que puedes ir incluso sin pedir cita y prácticamente sin tener que contar nada.

En todas las capitales de provincia de España hay sitios llevados por activistas u ong que ofrecen la prueba y la mayor discreción.

Y hay personas, no muchas, que tienen miedo a hacérsela por si acaso da positivo, gente que es consciente de que ha realizado prácticas con las que se puede haber infectado y le da pánico hacérsela. Se retrasa y esconde la cabeza debajo del ala.

P. - ¿Se puede acabar con el sida generalizando la prueba del VIH? ¿la solución es el cribado universal?

Yo siempre me he mostrado partidario de hacer el cribado universal rutinario a todas las personas para disminuir la facción no diagnosticada de infección por VIH, pero se han hecho dos estudios, uno en mi hospital y otro desarrollado por la Dirección General de Atención Primaria, que ofrecen nuevos datos.

Demuestran que hacer las pruebas de forma guiada, es decir según las condiciones clínicas y factores de riesgo, puede proporcionar casi los mismos diagnósticos que hacerlo de manera universal, lo que supone además un ahorro de dinero importante.

En el estudio de atención primaria, que acaba de concluir, a los médicos de cabecera, cuando escribían alguna enfermedad o situación relacionada con el VIH sobre un paciente, se les encendía en su pantalla una alerta que le indicaba que debía solicitar la prueba.

En el estudio del Ramón y Cajal hicimos la prueba a todas las personas que participaron -unas 5.500-. Tenían que rellenar una sencilla encuesta en las que se les preguntaba si habían tenido alguna práctica de riesgo o sobre determinada condición clínica.

Todos los diagnósticos de VIH que se hicieron habían respondido a algo que sí. Los que pusieron no a todo, ninguno salió positivo.

La conclusión es que el diagnostico que conviene, seguramente el más rentable, es hacer un diagnóstico dirigido, a partir de herramientas que permitan identificar al subgrupo de pacientes que se lo tienes que hacer.

Lo que queda claro, no obstante, es que se hacen pocas pruebas.

P.- Conocemos mejor el virus y la calidad de vida de los pacientes ha mejorado de forma sustancial, pero ¿dónde debe situarse el siguiente paso en la lucha contra el sida?

R.- Si de repente me dijeran 'tienes que asesorar o encargarte de mejorar la situación del VIH en España', yo iría en ese sentido, es decir implantar sistemas que permitan diagnosticar a todos los infectados para ponerles en tratamiento porque mejoraría su calidad de vida y se evitarían nuevas transmisiones e infecciones.

Pero si hablamos de ponerle fin de manera definitiva, los dos grandes retos son la consecución de la vacuna, que evitaría nuevas infecciones, y el segundo que el paciente infectado se curara, y ahí es fundamental la curación funcional.

Eso llevaría al control definitivo de la epidemia.

P.- ¿Qué es la curación funcional?

R.- Es el término que utilizamos para diferenciarlo de la erradicación. En enfermedades infecciosas cuando hablamos de curar significa que eliminamos el microorganismo. En el VIH, dada la condición del virus, hablar de erradicación va a ser muy complicado, y la curación se va a parecer a lo que pasa con el cáncer. Se tiene que buscar una combinación de mecanismos y estrategias para que, aunque el virus permanezca, no se manifieste, y en ese momento los pacientes podrán dejar de tomar los antiretrovirales.