Diario Vasco

Berlín, 1 dic (EFE).- "Susanna", del escultor alemán Reinhold Begas y expuesta en la Alte Nationalgalerie de Berlín, regresa a la familia Mosse, propietaria de una de las principales y más influyentes empresas editoras de medios de comunicación durante la república de Weimar y expoliada durante el nazismo.

Según informó hoy en un comunicado la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano (SPK), esta institución que engloba a los museos públicos de Berlín ha cerrado un acuerdo para devolver la escultura a los herederos de Felicia Lachmann-Mosse, aunque la obra seguirá expuesta en el mismo lugar.

"Susanna", modelada en 1869 y esculpida en mármol entre 1870 y 1872, vuelve así a manos de sus legítimos propietarios, que el año pasado ya recuperaron ocho piezas artísticas de la Fundación alemana.

Inmediatamente después de la llegada al poder de los nacionalsocialistas en 1933, la familia Mosse fue represaliada por el régimen tanto por ser judíos como por sus posiciones políticas, abiertamente críticas con el ideario hitleriano.

Felicia Lachmann-Mosse y su marido Hans emigraron en la primera mitad de 1933 a Estados Unidos pasando por Francia y su fortuna y propiedades fueron incautados por el Estado.

Entre esos bienes se encontraba la colección de arte que Felicia había heredado de sus padres, Rudolf y Emilie Mosse, que fue subastada en 1934 en la casa Rudolf Lepke und Union sin que la familia recibiera ningún tipo de compensación.

En 2008, la Fundación incluyó "Susanna" en un catálogo en el que reunió una larga lista de pinturas y esculturas de las que desconocía su origen y procedencia con el objetivo de aclarar si habían sido expoliadas por los nazis.

Solo sabía retazos de la historia de esa figura, de 1,27 metros de altura: en 1946 había sido sacada de Berlín por una comisión soviética que se llevó "trofeos" de la capital alemana y en 1956 o 1958 la Unión Soviética la devolvió a la República Democrática Alemana (RDA).

"Susanna" recaló en el Museo Etnográfico de Leipzig y en 1994 volvió a Berlín, donde fue incluida en la colección permanente de la Alte Nationalgalerie tras la reapertura del museo en 2001 junto a otras esculturas de Reinhold Begas.

Gracias a las investigaciones del Mosse Art Restitution Project, creado en 2012 para rastrear el destino de las obras de arte expoliadas a la familia, se pudo probar que la obra formaba parte de la colección Mosse en 1933.