Diario Vasco

Ginebra, 1 dic (EFE).- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijo hoy que al menos 30.000 residentes del área rebelde de Alepo, que se ha convertido en las últimas semanas en el principal foco del conflicto en Siria, han huido a otra zona de la ciudad que controlan las fuerzas gubernamentales, mientras que un número indeterminado ha escapado en otras direcciones.

"Es probable que este número aumente, posiblemente en decenas de miles", advirtió la jefa de la operación humanitaria del CICR en Siria, Marianne Gasser.

Los que escapan "corren enormes riesgos, con bombardeos, explosiones y disparos de francotiradores, lo que ha obligado a la gente a abandonarlo prácticamente todo", señaló en un comunicado.

La organización ha pedido que se garantice a esas víctimas de la guerra civil en Siria la "protección" y un "tránsito seguro", para lo cual ofreció su ayuda.

Por el momento, se le ha permitido efectuar inspecciones en distritos de los cuales el Ejército sirio ha expulsado a los rebeldes, con el fin de determinar en qué condiciones se encuentran y si los civiles pueden retornar.

Es el caso del distrito de Masaken Hanano, en el este de Alepo, que estuvo bajo cerco militar y fue recuperado recientemente por las fuerzas gubernamentales tras fieros combates.

"El lugar está desierto y la destrucción es inmensa por todo sitio", sostuvo Gasser.

El Gobierno sirio lleva a las personas que llegan al oeste de Alepo que controla a dos centros de cobijo, donde la Cruz Roja Internacional y la entidad siria de socorro, la Media Luna Roja, ofrecen cierta ayuda esencial a los que van llegando.

"Como allí falta todo, hemos instalado tanques de agua de emergencia y servicios de saneamiento básico, damos comida, frazadas y colchones, y los equipos médicos de la Media Luna Roja Siria atienden a los heridos, enfermos y desnutridos", precisó la responsable del CICR para Siria.

Alertó también que las necesidades van en aumento a medida que "cada hora llegan cientos de personas en autobuses, muchas en condiciones muy difíciles, en estado de shock, algunos todavía cubiertos por el polvo y que necesitan atención médica".

Grasser reclamó que se ofrezca a estas víctimas "condiciones dignas" y mencionó que uno de los albergues en cuestión es un gigantesco hangar que funcionaba como fábrica de algodón y donde se pretende acomodar a 15.000 personas.