Diario Vasco

Beirut, 1 dic (EFE).- Rusia y Siria han cometido crímenes de guerra durante la campaña de bombardeos en zonas bajo el control de la oposición en la ciudad de Alepo durante los meses de septiembre y octubre pasados, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).

En un comunicado, la ONG destacó que más de 440 civiles, entre ellos más de noventa menores, fallecieron por esos ataques, según los datos del Centro de Documentación de Violaciones, una organización siria que documenta los abusos en el país árabe.

HRW ha analizado imágenes por satélite que muestran que 950 puntos en Alepo sufrieron el impacto de proyectiles con una gran carga explosiva.

Tras examinar esas fotografías, la organización concluyó que en varias ocasiones "parece" que los bombardeos fueron indiscriminados, así como deliberados contra al menos una instalación sanitaria y que a veces se empleó armamento, como municiones de racimo y armas incendiarias.

El subdirector de Emergencias de HRW, Ole Solvang, destacó que los ataques contra una zona urbana con decenas, e incluso cientos de miles de civiles mataron de forma previsible a centenares de personas.

"Quienes ordenaron y llevaron a cabo ataques ilegales deberían ser juzgados por crímenes de guerra", consideró.

HRW señaló que un total de 223 ONG solicitaron hoy a los Estados miembros de la ONU que pidan una sesión especial de urgencia de la Asamblea General de la ONU para exigir el fin de todos los "ataques ilegales" contra los civiles de Alepo y de otras partes de Siria, y que se permita el acceso humanitario sin trabas.

Este llamamiento se produce en respuesta al veto ruso de un borrador de resolución del Consejo de Seguridad que instaba a poner fin a los bombardeos en Alepo.

HRW ha contactado con vecinos, activistas y personal médico de esa población siria, que fueron testigos de los ataques aéreos de septiembre y octubre.

Un periodista local comentó que "aquellos días fueron sangrientos. Fue un mes sangriento. Cada jornada los bombardeos rusos y sirios mataban a decenas de personas. Ha sido el mes más horrible desde el comienzo de la guerra".

Muchos de los entrevistados por la ONG hablaron del uso frecuente de proyectiles que no habían sido vistos anteriormente en la urbe, refiriéndose a ellos como "bombas antibúnker", ya que eran capaces de demoler edificios de hormigón de varias plantas, con lo que los sótanos y refugios subterráneos ya no eran seguros.

El texto subraya que algunos de los ataques más mortíferos ocasionaron el derrumbamiento completo de inmuebles.

También fueron blanco de bombardeos varios hospitales del este de Alepo, dijo HRW, que apuntó que, de acuerdo a datos de la Sociedad Médica Siria Americana (SAMS, en sus siglas en inglés), hubo un total de 16 incidentes que afectaron a centros sanitarios.