Diario Vasco

Ginebra, 30 nov (EFE).- El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, afirmó hoy que teme que el actual "fomento deliberado" y la intensificación de los discursos políticos que promueven la xenofobia, el racismo y el odio alienten la violencia en y entre países.

En una conversación informal con el Consejo de Derechos Humanos, Zeid afirmó que, cuando trabajó como funcionario de Asuntos Políticos de la misión UNPROFOR en la antigua Yugoslavia entre 1994 y 1996, aprendió "una lección muy simple" sobre este tema: "El odio, llegado a un cierto estado, se convierte en extremadamente difícil de controlar".

"Hoy en día, temo que el fomento deliberado y la intensificación de las fuerzas volcánicas del odio aceleren la violencia", la violencia dentro de países, porque convierte la división social en un conflicto social, o entre países, en un "choque de nacionalismos", advirtió.

Zeid señaló que sus recientes viajes por Europa occidental y Norteamérica han incluido conversaciones sobre el "aumento preocupante de los niveles de incitación al odio racial o religioso y la violencia", ya sea contra inmigrantes o grupos raciales y religiosos.

"La discriminación y el potencial de una violencia popular son fomentados por líderes políticos para su propio beneficio y el número de delitos de odio parecen aumentar en varios Estados", señaló el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos.

En este sentido recordó a los países miembros la Declaración y el Programa de Acción de Durban, que consagran el firme compromiso de la comunidad internacional para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en el plano nacional, regional e internacional.

"La implementación integral y eficaz de la declaración es más vital que nunca. La xenofobia y la incitación al odio racial, nacional y religioso está acelerándose en muchos países, incluyendo en la política, y humillando y oprimiendo a millones de personas", afirmó Zeid.

Recordó que, cuando los países se reunieron en Durban hace 15 años sabían que una estrategia integral para hacer frente a las raíces de todas las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia y la intolerancia sería esencial para sus propios intereses y para sus ciudadanos.

"Sigue siendo urgente que los países honren sus obligaciones de luchar contra la discriminación bajo el derecho internacional de los derechos humanos y los compromisos asumidos en Durban", recalcó.

"¿Queremos un mundo sin reconocimiento de las garantías básicas de la dignidad humana? ¿Sin rendición de cuentas para que los países protejan los derechos de sus ciudadanos o para que fuerzas moderadas mantengan las normas internacionales?", se preguntó Zeid.

"Ciertamente sería infinitamente más responsable buscar la cooperación, en beneficio del interés que todos compartimos" para evitar un mundo lleno de opresión, explotación y violencia, de acciones unilaterales y violentas.