Diario Vasco

Madrid, 30 nov (EFE).- Jon Santacana, esquiador con deficiencia visual y ganador de ocho medallas en cuatro Juegos Paralímpicos, declaró a EFE que le parece "preocupante" el futuro del esquí paralímpico español, puesto que, aunque "todavía no se ha quemado una etapa", existe "un vacío detrás" para cuando deje de competir al máximo nivel junto a su guía Miguel Galindo.

Jon Santacana (San Sebastián, 1980), cuya discapacidad es de origen genético, es el esquiador paralímpico español más laureado de la historia y en su extenso palmarés cuenta con victorias en Copas de Europa, campeonatos del mundo y ocho medallas en cuatro Juegos Paralímpicos, tres de ellas de oro.

A sus 36 años, Jon Santacana, que se ha atrevido en los últimos años con retos como el de la Titan Desert de ciclismo por el desierto de Marruecos, está centrado en preparar el Mundial de esquí alpino de Tarvisio, en Italia, que se disputará del 23 al 31 de enero de 2017, y que es valedero para conseguir puntos de cara a los Juegos de invierno de Pyeongchang 2018.

Pregunta: ¿Cómo está yendo la preparación para la temporada de competición?

Respuesta: Hace una semana volvimos de una concentración de pretemporada en Saas Fee (Suiza) y en diciembre empezaremos las competiciones. El gran objetivo es el Mundial. Hay que trabajar muy bien porque en el Mundial nos jugamos el tener becas o no en 2017.

P: ¿Por qué la preparación en Saas Fee?

R: La Real Federación Española de Deportes de Invierno tiene un convenio para utilizar esas instalaciones que se alquilan de cara a tener un campo base en una estación un poco glaciar en la que se puede esquiar de julio a noviembre. Hemos intensificado esa estructura y hemos estado unos sesenta días, en concentraciones distribuidas de diez o doce días.

P: ¿Cuál es el calendario que manejan ahora?

R: En diciembre tenemos dos semanas de competición. Correremos tanto Copa de Europa como Copa del Mundo en Austria y Suiza, y luego en enero, previo al Mundial, haremos una serie de competiciones preparatorias. La clasificación a los Juegos depende de un ránking que se va actualizando cada mes y evidentemente todas las competiciones en la que se participa son importantes.

P: ¿Piensa mucho en los Juegos de Corea del Sur?

R: Son el gran objetivo después de cuatro años.

P: ¿Conoce Corea y las instalaciones de los Juegos?

R: El año previo a los Juegos se disputan unas finales en el sitio donde se celebrarán. Será el momento de conocer las pistas y estar compitiendo. Nosotros en Corea ya hemos competido, pero esta estación concretamente no la conocemos.

P: Los de Corea serán sus quintos Juegos. ¿Qué siente llegado este punto?

R: Las sensaciones son diferentes porque en la carrera de uno hay muchos momentos. Seguramente sean los últimos Juegos porque llevamos muchos años y éstos últimos están siendo muy difíciles. Los recursos son más limitados que en épocas pasadas y nos toca buscar recursos propios para complementar lo que nos puede aportar la federación para mantenernos en ese nivel y llegar al objetivo con ciertas garantías de competición.

P: ¿Habla de recursos económicos?

R: Nuestra generación durante años ha tenido importantes recursos, pero ha llegado un momento que como hay muchas federaciones los recursos son más limitados. Nos ha tocado la tarea de llamar a puertas de empresas privadas para conseguir colaboraciones y patrocinios que puedan ampliar lo que nos puede ofrecer la federación y esto no es fácil.

P: ¿Tiene nuevos patrocinadores?

R: Tenemos empresas que nos están apoyando y con las que estamos mejorando el programa que a priori nos podría presentar la federación, tanto a nivel de días como de técnicos, pudiendo tener un encargado de los esquís durante toda la pretemporada. Son cosas vitales para mantener ese nivel que teníamos de cara a los objetivos importantes con ciertas garantías.

P: ¿Cómo mantiene la motivación año tras año?

R: Tengo la ilusión de querer mejorar cada día y no rendirme. Es una ambición, no por los resultados, que también, pero si creo que todavía no se ha quemado una etapa y podemos hacerlo bien. Además está la ilusión de los Juegos, que es el evento más importante y queremos hacerlo bien.

P: ¿Qué importancia le da a la veteranía?

R: Miguel Galindo y yo rondamos los 35 y 36 años y evidentemente no tenemos el cuerpo de cuando teníamos 20. Tanto en los entrenamientos como las competiciones tienes que graduarse de otra manera, pero la experiencia da un bagaje que es importante para afrontar esos retos.

P: Alguna vez ha dicho que "las medallas son efímeras y lo importante es la satisfacción personal". ¿Resume su filosofía?

R: Eso siempre es así. Durante años he ganado muchas medallas y las he tenido guardadas en un cajón que no sabía ni donde estaba. Es grandioso ganar medallas, pero lo realmente bonito es lo que has podido disfrutar durante el camino y los recuerdos que te quedan de esos momentos.

P: Cuando no siga compitiendo al máximo nivel, ¿cómo quedará la situación del esquí paralímpico español?

R: Me parece preocupante. Hace falta una inversión mucho mayor en esquí de base y tecnificación porque hay un vacío detrás nuestro. Ha habido años en los que éramos cuatro o cinco parejas en el equipo y después de Socchi nos quedamos dos. Hay un vacío ahí, aunque hay chicos de catorce o quince años que están empezando en competición, pero a una distancia muy grande del deporte paralímpico de elite. Tanto Federación, Comité Paralímpico y a nivel institucional y privado deberían hacer una inversión mayor porque sería una lastima que después de tantos años en los que se ha trabajado y ha habido equipos más numerosos, se reduzca todo. Nos hemos quedado Miguel y yo solos en el equipo y por detrás no hay mucha cantera.

P: ¿Se ve luchando por la victoria en el próximo Mundial?

R: Realmente no lo sé, porque aunque hemos hecho una buena pretemporada y estamos esquiando bien, la competición siempre es difícil. Nosotros nos hemos preparado, pero el resto también. La idea es ir en progresión como solemos hacer nosotros y tener estas primeras carreras como toma de contacto, ir cogiendo ritmo y al final estar luchando con los de arriba.