Diario Vasco

Roma, 30 nov (EFE).- Los italianos están llamados a votar el próximo 4 de diciembre una reforma constitucional que como principal cambio elimina el llamado bicameralismo perfecto, pero que en la práctica se ha convertido en un plebiscito al presidente del Gobierno, Matteo Renzi, que parte con los sondeos en contra.

Según las últimas encuestas, el rechazo a la reforma de Renzi alcanzaría el 55 % frente a un 45 % a favor.

No obstante, todos las encuestas coinciden en el elevado número de indecisos, entre el 15 % y el 25 % de los votantes.

A ellos se han dirigido especialmente los partidarios de la reforma y sus detractores, que desde un principio han presentado la consulta como una votación sobre la gestión de Renzi.

En este caso, la culpa no es de la oposición, que ha convertido la campaña electoral en una continua batalla contra la figura del primer ministro, sino del propio Renzi, que ha personalizado la reforma y anunció su dimisión en caso de que fracase el referéndum.

En los últimos días, Renzi consideró un "error" haber planteado la consulta como un plebiscito sobre su gestión y recordó que el referéndum "no es sobre el Gobierno", pero de nuevo vinculó su continuidad en el cargo a la aprobación de la reforma, por lo que puso de nuevo su cabeza en la bandeja del electorado.

"Si tengo que estar en el Parlamento para hacer lo que han hecho todos aquellos que han estado antes que yo, es decir, ir tirando, mantenerme a flote, eso no va conmigo. Solo puedo ser primer ministro si puedo cambiar el país", anunció.

En un intento de defensa, el exalcalde de Florencia, que gobierna desde febrero de 2014 tras ser elegido por el entonces Jefe de Estado, Giorgio Napolitano, volvió hace unos días a transformar el referéndum en un "todos contra mí".

"En este referéndum vemos un revoltijo de todos contra una sola persona. Sin una propuesta alternativa. ¿Pero os dais cuenta de que están juntos (Silvio) Berlusconi y (Marco) Travaglio (conocido periodista anti Berlusconi) y Massimo D'Alema (miembro del PD) y Beppe Grillo (líder del M5S)?", señalaba Renzi.

Toda la oposición no ha dejado de recordar a Renzi durante la campaña ha prometido dimitir en caso de ganar el "no".

El número dos del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), Luigi Di Maio, exigió que si gana el "no" se convoquen inmediatamente elecciones y rechazó la posibilidad de que se establezca un Gobierno técnico para completar la legislatura y realizar la reforma de la ley electoral.

Cuando Renzi presentó su reforma constitucional y la nueva ley electoral, tenía también el respaldo de Forza Italia de Silvio Berlusconi.

Pero ahora el portavoz de ese partido en la Cámara de los Diputados, Renato Bruneta, aseguró que "es justo que el referéndum sea sobre Renzi porque ha impuesto estas reformas a golpe de mayoría en el Parlamento, con violencia, votos nocturnos y cuestiones de confianza, y por tanto se ha expuesto personalmente".

Y es que Renzi ha apostado todo el programa de sus primeros mil días de Gobierno en esta reforma al presentarla como el verdadero cambio para modernizar el país con la reducción del coste de la política, agilizar el lento proceso legislativo y facilitar la estabilidad tras las elecciones.

El principal punto es que se suprime el llamado "bicameralismo perfecto", eliminando la capacidad legisladora del Senado, que pasa a ser un órgano consultivo formado por 100 representantes de las instituciones territoriales no elegidos en las urnas.

Pero si fracasa el referéndum también daría al traste con la ley electoral ya aprobada, otro de los caballos de batalla del Gobierno de Renzi.

La sensación de que el 4 de diciembre se evaluará a Renzi no sólo se ha respirado en la campaña electoral sino en toda la opinión pública.

Según el sondeo del instituto Ipsos publicado en "Corriere della Sera", un 53 por ciento de los votantes conoce a grandes líneas en qué consiste la reforma, el 38 por ciento admite que sólo ha oído hablar del tema y el 8 por ciento desconoce incluso que habrá un referéndum.

Eso sí, tienen claro si votarían a favor o en contra de Renzi.