Diario Vasco

Kabul, 30 nov (EFE).- El conflicto en Afganistán ha causado más de medio millón de desplazados internos en lo que va de año, el número más alto desde que la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, en inglés) comenzó a contabilizarlos en 2008.

La OCHA situó hoy en cerca de 515.800 el número de personas que se vieron obligadas a abandonar sus casas en 2016, un 15 % más que en los once primeros meses de 2015 y muy por encima de los 471.000 desplazados internos registrados en todo el pasado año.

Las nuevas cifras elevan a más de 1,3 millones los desplazados por la violencia en el país en el último lustro, durante la que el flujo ha seguido una tendencia ascendente.

"Este año, el desplazamiento interno es cuatro veces mayor que el registrado en 2013 y más del doble que en 2014", detalló la OCHA en un comunicado.

En medio de un aumento generalizado de la violencia desde el final de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, el alcance geográfico de los desplazamientos se ha expandido a 198 de los 399 distritos y a las 34 provincias del país.

El problema de los desplazados adquiere además una nueva dimensión si a ellos se les suman los más de 600.000 refugiados afganos que este año retornaron del vecino Pakistán por el ultimátum de Islamabad para que abandonen el país.

La comunidad de refugiados afganos en Pakistán es una de las más antiguas del mundo y a principios del año incluía a 1,4 millones de personas registradas legalmente y a otras 900.000 en situación ilegal.

El Gobierno paquistaní decidió este año poner punto final a esta situación y ha dado a los refugiados afganos hasta marzo de 2017 para que regresen a su país.

El representante adjunto del secretario general de la ONU para Afganistán, Mark Bowden, advirtió de que el récord alcanzado este año "no sólo muestra un número alarmante de nuevos desplazados internos sino una crisis a largo plazo en la que cada vez más familias se enfrentan a desplazamientos prolongados".

Por ello, llamó al Gobierno afgano y a las agencias de desarrollo a trabajar juntos para no limitar su labor a la ayuda de emergencia y pidió pensar también en el futuro a largo plazo de las víctimas.

Afganistán vive momentos de creciente violencia con el avance de los talibanes en diversos puntos del país, donde ya controlan cerca de un tercio del territorio, según datos de Washington.

En los últimos meses, los insurgentes han cercado y en algunos casos entrado en varias capitales de provincia, adonde suele huir la población rural desplazada por el conflicto.