Diario Vasco

Rabat, 30 nov (EFE).- La actual gira del rey Mohamed VI por África subsahariana revela la nueva estrategia de Marruecos de usar los negocios, la religión y la cultura como armas de "poder blando" para extender la influencia del país magrebí más allá de la diplomacia clásica.

Esta estrategia multidimensional pasa por la inversión en plantas fosfateras, la instalación de bancos marroquíes, la formación de imanes africanos en Rabat, la entrega de becas a miles de estudiantes africanos en Marruecos o la regularización de emigrantes subsaharianos en el país magrebí.

Para el profesor universitario senegalés, Serigne Bamba Gaye, especialista en política marroquí en África subsahariana, Marruecos quiere "salir de esta estrechez en la que se encontraba" por culpa del conflicto del Sáhara Occidental, que ha condicionado durante mucho tiempo su relación con países simpatizantes con el independentismo saharaui.

Marruecos es ahora el segundo inversor africano en el continente. Y sus intercambios comerciales con el continente sumaron en 2015 al menos 40.000 millones de dirhams (3.700 millones de euros).

"La línea hoy en día es 'hacemos negocios con todo el mundo'", dijo Bamba Gaye a Efe por teléfono desde Dakar, al añadir que la ofensiva económica marroquí en Africa es independiente de los esfuerzos políticos de Marruecos en su enfrentamiento con el Frente Polisario.

Esto se manifiesta en la gira que el monarca que comenzó el pasado 19 de noviembre en Etiopía, siguió por Madagascar y que incluirá también Zambia y Nigeria, países conocidos por sus simpatías con el independentismo saharaui.

La etapa etíope estuvo marcada por la firma de un importante acuerdo con la empresa estatal marroquí Oficina Jerifiana de Fosfatos para establecer una planta de fertilizantes en el país subsahariano con una inversión de más de 2.000 millones de dólares (1.800 millones de euros).

El actual viaje de Mohamed VI constituye la segunda etapa de otro que realizó en octubre por Ruanda y Tanzania y si se suman las dos giras, Marruecos ha firmado más de 40 acuerdos de cooperación en diferentes sectores.

De estos destacan los relacionados con los bancos, que son el segundo peón más fuerte de esta "estrategia blanda": el Banco Marroquí de Comercio Exterior y Attijariwafa Bank (participado en un 47% por el holding real SNI) están presentes en una veintena de países subsaharianos.

Según las estadísticas oficiales, el 52% de las inversiones directas marroquíes en África subsahariana entre 2008 y 2014 fueron destinadas al sector bancario, seguido de lejos por los de telecomunicaciones, seguros o construcción.

Según el profesor Bamba Gaye, esta estrategia del "poder blando" marroquí en África no solo tiene connotación económica, sino también educativa y religiosa.

A su paso por Madagascar, el monarca donó un lote de ejemplares del Corán comentado según el rito maleki (oficial en Marruecos y que se presenta como "del justo medio"), un gesto que ha repetido en prácticamente todos los países africanos visitados.

Pero no son solo coranes: el Instituto Mohamed VI de Formación de Imanes de Rabat y la Fundación Mohamed VI de Ulemas Africanos de Fez forman anualmente a cientos de imanes de países africanos que expanden la versión marroquí del islam en todo el continente.

Y la universidad también contribuye a su modo en esta estrategia: 10.000 estudiantes subsaharianos se forman actualmente en facultades marroquíes.

Se trata, en suma, de una estrategia multidimensional a largo plazo a la que también ha contribuido la política migratoria, con la regularización de al menos 23.000 extranjeros (la mayoría de ellos subsaharianos) en 2014, un fenómeno inédito en África.

Para Bamba Gaye, Mohamed VI ha traído un "cambio de modelo" con el que quiere recuperar "la plenitud" de su presencia en el continente, tras haber dejado la Unión Africana en 1984 en protesta por la admisión de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) con la que Marruecos se disputa la soberanía del Sáhara Occidental.

Hay dos gestos recientes del monarca cargados de simbolismo hacia África: su último discurso a la nación lo pronunció en Dakar, con un mapa del continente africano detrás, y su única entrevista en más de una década la acaba de conceder a varios medios en Madagascar.