Diario Vasco

Madrid, 30 nov (EFE).- El Real Madrid buscará en Estambul, ante el Fenerbahce, una victoria de prestigio que le permita reafirmarse en su condición de favorito de la competición y que abriría una brecha en la clasificación, ya que el equipo otomano es tercero tras los madridistas.

No es una empresa sencilla, al contrario. Basta recordar el playoff de cuartos de final de la temporada pasada, en el pasado mes de abril, que enfrentó a Fenerbahce y Real Madrid, en el que los turcos "pasaron por encima", como recordó, este miércoles, Sergio Llull, al Madrid.

El Fenerbahce ganó con claridad los tres partidos que disputaron y, sobre todo, dio una tremenda sensación de superioridad en el juego interior.

El equipo turco apenas ha tenido refuerzos de importancia. Su nómina de jugadores-estrella está al completo y mantiene el mismo bloque. Quizá la ausencia de Bogdan Bogdanovic, lesionado, rebaje un poco su batería de lanzamientos exteriores. Pero ahora jugará Jan Vesely, el pívot checo que no estuvo en los pasados cuartos de final.

El Madrid también mantiene el bloque, pero ha ganado en centímetros y en calidad bajo los aros con la llegada de Anthony Randolph y Othello Hunter.

Será, en cualquier caso, un duelo entre dos de los principales candidatos al título. Un choque de trenes entre dos potentes equipos.

Trey Thompkins sigue de baja por una "contusión articular en la cadera derecha" y Dontaye Draper no viajará a Estambul debido a problemas en la espalda que ya le impidieron jugar la segunda parte del partido del domingo pasado ante el ICL Manresa.

Felipe Reyes, según confirmó el entrenador Pablo Laso, se ha recuperado el esguince de tobillo que se produjo el domingo y se ha entrenado con normalidad estos dos últimos días. También Rudy Fernández, que descansó por precaución ante el Manresa, estará a disposición del técnico.

"Es obligatorio, para este partido, ser muy solidos en el rebote y también ser capaces de jugar contra su buena defensa, conseguir buenos tiros. Luego puedes meter o no, pero si no somos capaces de jugar con fluidez nos costará muchos ganar el partido", reconoció Laso en la previa.

Llull, que dijo estar, posiblemente, "en el mejor momento" de su carrera, comentó pensando en el Fenerbahce que era "un partido importante para dar un golpe encima de la mesa, en una cancha muy complicada, donde muy pocos equipos van a ganar".

Además del rebote, la defensa y la circulación de balón, el Real Madrid deberá estar atento a sus 'despistes' temporales, que tantos quebraderos de cabeza le están ocasionando.

Ante equipos grandes como el CSKA, en el que un inicio poco afortunado le costó el partido, o el Fenerbahce cualquier falta de concentración en un par de minutos es suficiente para que la balanza se incline hacia el rival.