Diario Vasco

Río de Janeiro, 30 nov (EFE).- La Amazonía brasileña perdió 7.989 kilómetros cuadrados de cobertura vegetal entre agosto de 2015 y julio de 2016, un área un 29 % superior a la del año inmediatamente anterior y la mayor en los últimos ocho años, informó hoy el Gobierno.

La deforestación en el último año arrasó casi 1.800 kilómetros cuadrados de la mayor selva tropical del mundo, una cifra mayor a la registrada entre agosto de 2014 y julio de 2015 (6.207 kilómetros cuadrados) y prácticamente dobló la registrada entre agosto de 2011 y julio de 2012 (4.571 kilómetros cuadrados), cuando el país alcanzó su menor nivel en varias décadas.

Igualmente superó la medida en el periodo 2008-2009 (7.464 kilómetros cuadrados) y tan sólo se ubicó por debajo de la registrada en el período 2007-2008 (12.911 kilómetros cuadrados), según los datos divulgados este martes por el Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE).

El organismo destacó que, pese al crecimiento en 2016, la deforestación de la Amazonía en el último año fue en un 71 % inferior a la medida en 2004, cuando el Gobierno puso en marcha su principal plan para prevenir y reducir la deforestación del considerado mayor pulmón del mundo.

El INPE mide anualmente la deforestación de la Amazonía mediante la comparación de las imágenes de satélites de vigilancia terrestre.

El crecimiento de la deforestación amenaza el cumplimiento de la meta que se impuso el Gobierno brasileño de reducir la deforestación de la Amazonía a un área inferior a 4.000 kilómetros cuadrados al año a partir de 2020.

La meta figura entre los compromisos que Brasil asumió en el Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases contaminantes, ya que la tala y el incendio de bosques son los principales responsables por los gases emitidos por el país.

Según las organizaciones no gubernamentales que componen el llamado Observatorio del Clima, el aumento de la deforestación en 2016 representa un crecimiento adicional de 130 millones de toneladas de gas carbónico de las emisiones brasileñas.

"El área devastada dobla la meta que Brasil estableció para 2020. Nos estamos alejando cada vez más del compromiso", afirmó Tasso Azevedo, uno de los coordinadores del Observatorio del Clima.

Los ambientalistas atribuyen el crecimiento de la deforestación a la falta de recursos para financiar las campañas de combate a la tala y para mantener a los guardas forestales, que consideran uno de los efectos de la actual crisis económica y de la decisión del Gobierno de promover un profundo ajuste fiscal para reducir sus gastos.

El Ministerio de Medio Ambiente, sin embargo, divulgó un comunicado en el que destacó el significativo crecimiento del presupuesto destinado a las entidades involucradas en el combate a la deforestación, como el Instituto de Medio Ambiente (IBAMA) y el Servicio Forestal Brasileño.