Diario Vasco

Madrid, 30 nov (EFE).- Una ilusionada Cultural y Deportiva Leonesa, que sueña con culminar la temporada con un ascenso que lleva esperando casi medio siglo, llevó todo su orgullo a las gradas de un Santiago Bernabéu que no visitaba desde otra eliminatoria copera en 1960, casi seis décadas después.

El proyecto capitaneado desde la Aspire Academy, que ha inyectado dinero, tanto para sanear una entidad que iba camino de la desaparición, como para componer una plantilla de garantías en Segunda División B, ha encontrado en la Cultural el perfecto escaparate para crecer desde abajo hacia cotas más ambiciosas.

En los aledaños durante varias horas antes al inicio del encuentro circulaban ensimismados los aficionados culturalistas que querían vivir, repetían una y otra vez, "algo que quizá no volvamos a repetir en nuestra vida, por eso hay que saborearlo al máximo cada minuto", decían convencidos de una tarde mágica de su equipo.

De poco importaba el 1-7 de la ida, primera y única derrota de la Cultural en la actual temporada y por eso también hubo quien se acercó al hotel de concentración del equipo, próximo al estadio, para acompañar en este corto trayecto a sus jugadores cuyos nombres ya se empiezan a recitar de memoria en el "Reino de León".

Las banderas blancas, camufladas entre las de la afición madridista, eran completadas con las púrpuras o carmesí de León que se repartían por unas gradas menos cubiertas que en las grandes citas del emblemático estadio.

En el fondo norte, en su cuarto anfiteatro, se ubicaban los más de 600 aficionados llegados desde su tierra en autobuses y que encontraron el respaldo de la nutrida colonia de leoneses en la capital de España que también quisieron sacar pecho por un día de su "Cultu".

Lo malo fue el jarro de agua fría casi nada más sacar de centro cuando un error infantil de un producto de la cantera madridista como Iván González, que está siendo una de las claves en el equipo del ambicioso técnico Rubén de la Barrera, lo aprovechó un intuitivo Asensio para colocarle en bandeja el balón a Mariano que puso el 1-0.

Sin embargo, a partir de ese momento puntual el equipo, con indumentaria rosa en un guiño, según señaló su director general Felipe Llamazares, al público femenino, volvió a ser fiel a sus señas de identidad, de un juego con criterio y buen trato del balón.

Pero si con el tercer tanto madridista todo parecía conducir a otra exhibición, sin que hiciera falta que apretara el equipo de Zidane excesivamente el acelerador, quedaba el momento inolvidable que todos esperaban, ese gol que se recordará sin duda durante años.

El segundo de los leoneses en este escenario ante el Real Madrid, después de que en su única experiencia en Primera División -en la casi olvidada temporada 55-56- José Vallejo anotara un 0-1, luego remontado y que ayer tuvo su reedición en el logrado por el canario Yeray González, justo cuando ya todos encaminaban el camino del descanso.

La segunda parte dejó a un equipo local contemplativo y dejando tocar a su rival que tuvo momentos para gustarse, pero se topó con la noticia negativa de la lesión del internacional holandés Gianni Zuiverloon que solo pudo estar 25 minutos en el campo y que dio el recambio para la entrada del internacional catarí, Abdullah, obligada para tener satisfechos a los dueños.

Pero quedaba la traca final, con la irrupción del espontáneo que buscó sus segundos de gloria en un partido en el que se había perdido toda la tensión, pero que aún permitió el triplete de uno de los que quizá se lo tomaran más en serio, el hispano-dominicano Mariano y el tanto en propia meta de Morgado para redondear el 6-1.

Por eso, si ya en los prolegómenos, antes del recuerdo por la tragedia de Colombia, el mensaje desde esa parte alta del estadio era clara "que sí... que vamos a ascender", al final se repitió el cántico, porque esa es y será la única prioridad, empezando el domingo en la asturiana localidad de Villaviciosa, lo demás se quedará en un sueño de una tarde en un día que cerraba noviembre.