Diario Vasco

Madrid, 30 nov (EFE).- Las personas con VIH tienen un riesgo cardiovascular superior al de la población general, incluso pueden duplicar la probabilidad de sufrir un infarto y a una edad más temprana, una situación que podría mejorar con una alimentación adecuada que reduciría hasta un 25 % esas posibilidades.

Lo asegura la Fundación Española del Corazón (FEC) en un comunicado en el que explica que el aumento de las comorbilidades asociadas al virus se debe al tratamiento antirretroviral, porque presenta interacciones farmacológicas con la medicación utilizada en la prevención cardiovascular, y a los hábitos de vida del paciente.

En la víspera del Día Mundial de la lucha contra el Sida, el cardiólogo del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro, de Vigo (Pontevedra), y miembro de la FEC, Sergio Raposeiras, afirma que existen estudios que demuestran que un paciente diagnosticado de VIH desde hace diez años ha ido aumentado el riesgo cardiovascular.

De hecho, añade, puede tener el mismo riesgo que el de una persona diez años mayor.

Para minimizar el riesgo se puede ajustar el tratamiento antirretroviral hasta cierto punto, aunque no es totalmente modificable y destaca el experto que existen hábitos y estilos de vida, como la dieta o la práctica de actividad física moderada, "que puede controlar y modificar el propio paciente, y que reducen el riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares".

El estudio señala que por cada 10 mmHg (milímetros de mercurio) de reducción de presión sistólica, por cada 39 mg/dl de reducción de colesterol y por el uso de ácido acetilsalicílico, el riesgo de cardiopatía isquémica (CI) se reduce en un 20-25 %.

Además, los estudios observacionales sugieren que dejar de fumar también reduce el riesgo.

Por ello, la FEC recuerda la importancia de que el paciente seropositivo considere las recomendaciones de su médico y siga un estilo de vida saludable para, también, evitar agudizaciones que comprometan su favorable evolución.