Diario Vasco

Madrid, 30 nov (EFECOM).- La Bolsa española ha perdido en noviembre el 4,98 por ciento y ha concluido un período de cuatro meses al alza que comenzó tras el notable retroceso registrado en junio (9,64 por ciento) por las consecuencias del "brexit", de acuerdo con datos del mercado.

Excepto París, que ganó el 1,53 por ciento, el resto de los principales mercados europeos acompañó al parqué nacional: Fráncfort cedió el 0,23 por ciento; Milán, por la situación de su banca, en especial del banco Monte Dei Paschi, bajó el 1,14 por ciento, y Londres, por la recuperación de la libra, el 2,45 por ciento.

Entre julio y octubre la bolsa española había conseguido una subida del 12,5 por ciento, pero este mes el "efecto Trump" y su incidencia desigual en los tipos de interés, deuda, divisas, sectores y empresas ha causado mella en el parqué nacional.

La victoria del candidato republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU se ha convertido en el factor que más ha condicionado a los mercados este mes, porque ha favorecido claramente a algunos sectores (siderurgia o construcción) y perjudicado a otros ("telecos" o farmacéuticas).

Su triunfo, combinado con la publicación de buenos datos de actividad en EEUU -el PIB del tercer trimestre creció el 3,2 %-, alimentó la probabilidad de subida de los tipos de interés en este país dentro de unos días y apuntaló el pinchazo de la burbuja de deuda (el rendimiento del bono español subió este mes del 1,19 al 1,55 %).

Aunque el cambio en la tendencia de los tipos beneficiaba al sector financiero porque inducirá una mejora de sus márgenes, las entidades resultaron perjudicadas porque Trump había ganado los comicios con un discurso proteccionista que ayudó a fortalecer al dólar frente a muchas divisas.

Así, la moneda estadounidense pasó de cambiarse este mes con el euro de 1,098 a 1,058 dólares, tras marcar mínimos desde 2015 en 1,0553, lo que ayudó en parte a las exportadoras europeas. Con las divisas de Latinoamérica, donde muchos bancos españoles tienen inversiones, la depreciación fue mayor y afectó a su cotización.

Las cuentas de los bancos del tercer trimestre fueron buenas en general y se beneficiaron de la formación del nuevo Gobierno en España, porque podría favorecer las fusiones en el sector y promover la privatización de entidades nacionalizadas, pero padecieron el temor al resultado de referéndum italiano del domingo próximo.

Las peculiaridades del mercado español le impidieron aprovechar en noviembre el repunte hasta máximos históricos de Wall Street (el índice S&P 500 superaba los 2.000 puntos; el tecnológico Nasdaq los 5.400 puntos y el Dow Jones de Industriales los 19.200).

La cotización del barril de petróleo Brent perturbó y condicionó la actividad bursátil al oscilar notablemente (comenzó noviembre en 48,3 y termina en 50,1 dólares, aunque bajó hasta 44,4), sobre todo por los rumores, confirmados hoy, de la reducción de la producción de la OPEP y de otros países productores.

Mientras, el Banco Central Europeo (BCE) solicitaba a los gobiernos europeos, sobre todo a Alemania, que adoptaran estímulos fiscales para compensar las medidas de su política monetaria, que está dispuesta a continuar con el programa de compra de deuda para apoyar la recuperación económica.

De la evolución de las principales empresas del mercado nacional, las integrantes del IBEX, subieron doce y bajaron veintitrés.

Banco Popular presidió las pérdidas al bajar el 17,28 por ciento por la falta de confianza del mercado y apuestas a la baja, en tanto que Indra, afectada por sus resultados, cedió el 13,6 por ciento, y Telefónica el 11,81 por ciento por el cambio en la política de dividendos y el "efecto Trump".