Diario Vasco

(añade detalles del sospechoso)

Berlín, 30 nov (EFE).- Las autoridades alemanas investigan hoy en qué medida un topo islamista de origen español y con nacionalidad alemana infiltrado en los servicios secretos llegó a causar daños y si tenía planes concretos para facilitar un ataque terrorista.

La fiscalía de Düsseldorf (oeste de Alemania) confirmó anoche la detención de un hombre de 51 años que se había convertido al islam radical hace dos años y que fue contratado el pasado abril en la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), los servicios secretos alemanes que operan en el interior del país.

Las autoridades no han facilitado más detalles del sospechoso, al que el popular diario "Bild" identifica como Roque M, casado y padre de cuatro hijos, que antes de ingresar en la BfV había trabajado en un banco y también como actor porno en películas de contenido gay.

"Todo indica que estamos ante una persona que se radicalizó sin que su entorno lo percibiera", se limitó a indicar el presidente de la BfV, Hans-Georg Maassen, durante la conferencia de ministros de Interior de los estados federados en la ciudad de Saarbrucken.

Según explicó Maassen, la BfV, como cualquier servicio de inteligencia, es blanco de intentos de infiltración tanto por parte de otros Estados como por parte de extremistas y terroristas.

Ahora, añadió, se trata de analizar el caso y determinar si ha habido un daño para el trabajo del organismo.

"Naturalmente analizaremos el caso para ver qué consecuencias tenemos que sacar", afirmó.

El detenido está bajo sospecha de intentar revelar secretos oficiales, de preparar un atentado y de haberse declarado dispuesto a delinquir, confirmó la fiscalía de Düsseldorf, encargada de la investigación.

Hasta el momento, según este organismo, no se han encontrado indicios claros de que el hombre llegara a proporcionar informaciones relevantes de la BfV a otros islamistas.

El topo participaba en la observación de salafistas potencialmente violentos y fue descubierto por su participación en un chat de internet.

En él se identificó ante otro presunto yihadista como trabajador de la BfV y propuso facilitar el acceso al organismo a otros islamistas para perpetrar un atentado contra "infieles" que, dijo, sería "grato a Alá", pero su interlocutor era un informante de la BfV y lo denunció a sus superiores.

Tras su detención, el topo afirmó que su meta era integrarse en los servicios de inteligencia para poder advertir a sus "hermanos en la fe" de posibles acciones de las autoridades.

Según el popular diario "Bild", en el registro el pasado día 16 del apartamento del sospechoso en la ciudad de Tönisvorst (oeste) se hallaron no sólo indicios que apuntan a un intento de revelar secretos oficiales, sino también material pornográfico.

El "Bild" afirma que el sospechoso utilizaba en sus chats islamistas el mismo pseudónimo con el que se presentaba como actor porno.

Antes de difundirse estas informaciones, el Partido Socialdemócrata (SPD), socio de la gran coalición de gobierno que lidera Angela Merkel, había exigido ya que se aclare cómo fue posible que el hombre entrase a la BfV.

"Estamos ante un vacío de seguridad", denunció el responsable de política interior del grupo parlamentario del SPD, Burkhard Lischka.

El responsable de seguridad del grupo parlamentario conservador, Stephan Meyer, consideró sin embargo que el caso muestra que hay mecanismos suficientes para detectar a topos que logran infiltrarse en los organismos de seguridad.

Según ha señalado el Ministerio de Interior, de momento no hay indicios que apunten a un problema estructural de seguridad.

El portavoz de este departamento, Tobias Platte, destacó en rueda de prensa que el caso, sin precedentes en el pasado reciente, había sido detectado por la propia BfV.

La BfV ha creado en los últimos tiempos 2.800 nuevos puestos de trabajo para mejorar su funcionamiento y cada persona que quiera entrar al organismo debe someterse a un control de seguridad que incluye a su familia y a su entorno más cercano

Normalmente, según la propia BfV, esas investigaciones tardan por lo menos seis meses.