Diario Vasco

Santa Cruz de Tenerife, 29 nov (EFE).- Una exposición retrospectiva de la obra de Pedro González, fallecido el pasado mes de mayo, muestra lo más valioso de la huella de este pintor tinerfeño considerado como uno de los más importantes exponentes del arte en Canarias.

El presidente de la Fundación CajaCanarias, Alberto Delgado, y el comisario de esta exposición, Carlos Díaz-Bertrana, han presentado hoy la muestra que recoge cerca de un centenar de obras de Pedro González que recorre toda su trayectoria pictórica.

Esta exposición revela lo inagotable y prolífico que era Pedro González, indicó Delgado, quien recordó la vinculación del artista con la Fundación con numerosas exposiciones, la última en 2004 con la serie "La Patera".

Carlos Díaz-Betrana aclaró que no se trata de una muestra apresurada organizada después de la muerte del artista sino que en ella se llevaba trabajando dos años pero se paralizó por la muerte de su hijo, el político Pedro Zerolo.

Explicó que es la mayor muestra que se ha hecho de la extensa obra de González, al que calificó como un artista "tremendo" que durante más de 40 años fue reconocido y respetado por la calidad y versatilidad de su pintura.

"Era un pintor extraordinario, inquieto, conflictivo", relata Díaz-Betrana, que también resalta la labor docente de Pedro González que permitió aproximar el arte moderno a sus alumnos, sobre los que dejó "una huella clara".

Díaz-Bertrana también recordó la faceta política de González, que comenzó en 1979 y concluyó a principios de los 90, y en la que ejerció como alcalde de La Laguna y como edil en ese Ayuntamiento.

En ese periodo su pintura fue oscura, siniestra y descarnada, dijo el experto, quien recordó que González era muy disciplinado y pintaba todos los días por lo que después de las largas jornadas en el Ayuntamiento, dedicaba unas horas a su principal oficio.

"Técnicamente era un virtuoso con un profundo conocimiento del oficio", aseguró Díaz-Bertrana, que también calificó al pintor como un hombre de carácter fuerte pero con mucho sentido del humor.

Su trayectoria artística como pintor moderno comienza tras su vuelta de Caracas, a donde había emigrado, con la serie Icerse, que se caracteriza por masas flotantes de colores tenues y un punto de abstracto, lo que provocó un revuelo artístico en esa época pero el apoyo de intelectuales como Eduardo Westerdahl.

Tras esta época vendría Cosmoarte, su serie más prolífica y duradera en el tiempo y en la que, según explicó el comisario de la exposición, las figuras se concretan y resalta el color.

En 1963 fundó el grupo "Nuestro Arte", que formado por artistas de todos los ámbitos, iba contra lo establecido e intentaba enlazar y conectar con el grupo El Paso, en que figuraban dos canarios: Manolo Millares y Martín Chirino.