Diario Vasco

Bogotá, 29 nov (EFE).- El accidente en Colombia del avión que transportaba a jugadores y directivos del club brasileño de fútbol Chapecoense, así como a 21 periodistas de ese país para el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana, se registró la pasada noche, 629 días después de la última tragedia aérea que costó la vida a deportistas.

El 10 de marzo de 2015 dos helicópteros que transportaban a deportistas franceses chocaron durante un espectáculo en la provincia argentina de La Rioja.

La campeona olímpica de natación Camille Muffa, la regatista Florence Arthaud y el boxeador Alexis Vastine fallecieron junto a otras siete personas en aquel accidente.

Cuatro años antes, el 7 de septiembre de 2011, 44 ocupantes del avión Yakovlev Yak-42D perecieron por un error del piloto, según arrojó la investigación. No sobrevivió ningún miembro del equipo de hockey sobre hielo ruso del Lokomotiv Yaroslav que viajaba abordo de ese aparato.

El primer desastre que enlutó a jugadores de esta disciplina se registró a mediados del siglo pasado, en 1950, cuando trece jugadores y asistentes del equipo de la Fuerza Aérea Soviética perdieron la vida al estrellarse la aeronave que los transportaba cerca de la ciudad rusa de Sverdlovsk, hoy Ekaterimburgo.

Once años después, en 1961, todo el equipo completo de patinaje de Estados Unidos pereció cuando viajaba en una aeronave para disputar el Campeonato Mundial de Bruselas.

La suerte de los ocupantes del avión que transportaba al Chapecoense aún genera esperanzas, según las primeras noticias de las fuerzas de rescate, diferente al desenlace que tuvieron las tragedias sufridas en 1949 por el Torino italiano, en 1958 por el Manchester United inglés, en 1972 por el equipo de rugby uruguayo Old Christians, y en 1987 por el Alianza Lima peruano.

El 4 de mayo de 1949 un avión Fiat G.212 de Italian Airlines se estrelló contra el muro de contención en la parte posterior de la Basílica de Superga, que se encuentra en la colina de Turín. Treinta y un ocupantes fallecieron, entre ellos 18 futbolistas del equipo turinés, así como empleados del club, periodistas y la tripulación.

El 6 de febrero de 1958 el Manchester United perdió a ocho de sus jugadores en el despegue abortado del avión Airspeed Ambassador de la British European Airways, que terminó impactando contra el aeropuerto de Múnich-Riem tras dos intentos fallidos.

El equipo había jugado un partido de la Copa de Europa en Belgrado, en la antigua Yugoslavia, contra el Estrella Roja, y el avión que lo transportaba carecía de autonomía de vuelo suficiente para llegar a Londres, de modo que debió aterrizar en el aeropuerto de Múnich para cargar combustible.

Entre los 21 sobrevivientes estaban el portero Harry Gregg y el ariete Bobby Charlton.

Los jugadores del club de rugby uruguayo The Old Christians, familiares y amigos viajaban el 13 de octubre de 1972 en un Fairchild FH-227D, de la Fuerza Aérea Uruguaya, para disputar un partido en Santiago de Chile.

Un error en el descenso originó la tragedia. Diez pasajeros murieron instantáneamente al chocar la aeronave en la cordillera de los Andes que separa a Chile de Argentina. Varios más perecieron por el frío y las heridas. De los veintinueve sobrevivientes, ocho murieron en una avalancha. Setenta y dos días después de la caída del avión, veintinueve supervivientes fueron rescatados.

El 8 de diciembre de 1987, 43 personas, entre ellos toda la plantilla del Alianza Lima, que lideraba la Liga de su país, volvían a la capital en un vuelo Fokker de la Marina de Guerra del Perú tras jugar un partido en la ciudad de Pucallpa.

El avión se precipitó al mar cuando se encontraba a pocos kilómetros del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y solo sobrevivió el piloto Edilberto Villar Molina.

El club terminó jugando ese campeonato con juveniles y algunos jugadores prestados por el club chileno Colo-Colo.

El 28 de abril de 1993, 8.615 días antes de la tragedia del Chapecoense, el presidente, tres técnicos y 18 jugadores de la selección de Zambia perecieron al precipitarse al mar, en el océano Atlántico, el avión en el que se desplazaban desde Port Louis (Isla Mauricio) hasta Dakar (Senegal).

Las víctimas fueron enterradas fuera del Estadio de la Independencia, en Lusaka.