Diario Vasco

Bangkok, 29 nov (EFE).- El Parlamento de Tailandia invitó hoy al Príncipe Vajiralongkorn a convertirse en el nuevo rey del país, el décimo de la dinastía Chakri, y cerrar el período de interregno vigente desde la muerte en octubre de su padre, el rey Bhumibol.

La designación del heredero fue anunciada por el presidente de la cámara, Pornpetch Wichitcholchai, que comunicó a los diputados la propuesta de sucesor presentada al legislativo por el Gobierno, que se reunió antes de la sesión parlamentaria.

"El Presidente de la Asamblea Nacional invitará ahora al Príncipe heredero para que acceda al trono y se convierta en el próximo rey de Tailandia", dijo Pornpetch en un discurso de cinco minutos retransmitido por la televisión estatal.

"En esta buena ocasión, me gustaría pedir que todos los miembros del Parlamento que se pongan en pie para mostrar respeto hacia el nuevo rey", añadió el presidente para finalizar su intervención.

"¡Viva el rey!", respondieron los diputados, elegidos a dedo por la junta militar que gobierna el país desde el golpe de estado en 2014.

La designación del Parlamento inicia el proceso para la proclamación de Vajiralongkorn, quien antes deberá aceptar la invitación que le presentará Pornpetch en un audiencia que aun no tiene fecha pero que se espera que tenga lugar esta misma semana.

El viceprimer ministro y número dos de la junta militar, Prawit Wongsuwan, dijo a la prensa tras la reunión del Gobierno que el Príncipe recibirá en audiencia al presidente del Parlamento "en uno o dos días", antes de proceder a la proclamación.

El proceso culminará con el anuncio público por parte del presidente del Parlamento de la aceptación de la invitación por parte del nuevo rey, según establece la Constitución provisional.

La cámara cursó la invitación en la primera sesión que celebraba desde el 13 de octubre, horas después de la muerte de Bhumibol, y que entonces levantó sin designar a un heredero al trono.

El primer ministro y jefe de la junta militar, Prayut Chan-ocha, indicó entonces que la proclamación se pospuso por deseo de Vajiralongkorn, que habría pedido un periodo de duelo antes de suceder a su padre.

En la primera intervención tras la muerte del rey, Prayut ya anunció que Vajiralongkorn, de 64 años y nombrado príncipe heredero en 1972, sería el sucesor a la corona.

Tras la renuncia temporal del Príncipe la jefatura del Estado fue asumida de forma provisional por el presidente del consejo privado del rey, el antiguo general y exprimer ministro, Prem Tinsulanonda.

Las autoridades anunciaron días después de la muerte del rey que la ceremonia de coronación del heredero no se celebrará hasta después de la cremación de Bhumibol, prevista para dentro de un año, aunque la proclamación puede tener lugar antes.

La designación de Vajiralongkorn tuvo lugar dos días después de que el ministerio de Artes publicara los detalles de la pira funeraria de Bhumibol, que se construirá a partir de enero en el parque de Sanam Luang, al lado del Palacio Real.

Las obras de la estructura de más de 50 metros de altura y en cuyo recinto cabrán unas 7.400 personas durarán al menos hasta el próximo septiembre.

La junta militar señaló inicialmente que el proceso sucesorio no alterará sus planes para la aprobación de la nueva Constitución, pendiente de la firma del nuevo monarca, y la celebración de elecciones a fines del próximo año.

Prawit, en cambio, puso ayer en duda este calendario al no descartar que los comicios se pospongan hasta 2018 pese a reiterar el compromiso del gobierno con su hoja de ruta.

Bhumibol, que murió a los 88 años tras siete décadas en el trono, fue el único soberano que ha conocido la mayoría de los tailandeses, que lo tenían como un ser casi divino, símbolo de unidad y guía de la nación.

Vajiralongkorn ha vivido gran parte de su vida en el extranjero desconectado de los quehaceres de la Corona y no ha heredado la popularidad de la que gozó su padre.

La información sobre la monarquía tailandesa es un asunto muy sensible en el país debido a la ley de lesa majestad, que castiga con entre 3 y 15 años de cárcel a quienes critiquen o emitan comentarios que se consideren insultantes par la familia real.