Diario Vasco

Argel, 29 nov (EFE).- Los presupuestos generales del Estado 2017, aprobados el martes pasado por el Parlamento argelino, han sido recibidos con alarma y gran inquietud por los ciudadanos, que temen ver muy deteriorado su ya frágil poder adquisitivo.

Calculados sobre la base de un precio de referencia de 50 dólares el barril de petróleo, única riqueza del país, analistas y expertos advierten, por su parte, del "brutal impacto" que tendrá una peligrosa ecuación que combina el aumento de la carga impositiva con la reducción paulatina de los subsidios a productos básicos.

"No es algo nuevo, es siempre el ciudadano quien paga los errores y la mala gestión de las autoridades. Lo más fácil es siempre subir los impuestos", lamentó a Efe una de la muchas mujeres que bajan a diario al mercado del barrio popular de Clausel con la esperanza de encontrar productos baratos.

Y es que la inflación no para de crecer en Argelia desde que ya el pasado año el Gobierno decidiera reducir los subsidios con el argumento del abrupto desplome del precio del petróleo había pasado factura a las arcas públicas.

Con cerca de 40 millones de habitantes y la superficie más grande de África, Argelia depende casi en exclusiva de la producción y venta de petróleo y gas, que suponen el 90% de sus exportaciones.

Sin apenas industria, su economía es la de un país socialista y paternal en el que la mayor parte de los productos y servicios básicos están subvencionados -incluida la vivienda- y en el que el principal empleador es el propio estado.

Gran parte de la riqueza está en manos del Ejército, institución que participa en una vida política altamente influida por el misterio que envuelve tanto la verdadera salud del presidente, Abdelaziz Bouteflika, como su sucesión.

En este ambiente, de creciente conflicto social -especialmente en las áreas del sur-, los diputados han aceptado unos presupuestos en los que se contemplan medidas como el aumento en dos puntos en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que pasará del 17 al 19 % para el tipo normal y 7 al 9 % para el tipo reducido.

Los argelinos pagarán también más caro este año el combustible y los transportes después de que los presupuestos revisaran al alza la imposición sobre los Productos Petrolíferos (TPP).

Según diferentes economistas, esta sola decisión hará que en un país que debe, además, gastar una parte de sus beneficios en la compra de refinados, el precio de la gasolina vaya a elevarse un 13 % y el del gasoil un 8 %.

También subirán la tasa interna de consumo (TIC) -se calcula que en un 30 %- y a productos considerados de lujo, como los vehículos todoterreno y coches con cilindradas superiores a 2.000 centímetros cúbicos.

Y se desarrollarán otros, como nuevas imposiciones a medicinas y otros productos farmacéuticos, una tasa de eficiencia energética (TEE) y más carga sobre las actividades inmobiliarias.

Contactado por Efe, Abderrahman Mebtul, analista económico independiente, quiso aplacar la sensación de pesimismo que se ha instalado entre la oposición, los agentes sociales y la calle, escenario en los últimos días de huelgas y manifestaciones como la del domingo en Argel contra la reforma de las pensiones.

Metbul recordó que el Estado aún cuenta con importantes fuentes de financiación interna, y que las subvenciones suponen aún el 23 % del presupuesto estatal.

"A pesar de las limitaciones financieras para 2017, que afectan a las transferencias sociales en apoyo a las familias, principalmente a través de subvenciones a productos básicos (cereales, leche, azúcar y aceites alimenticios), el Gobierno mantiene estas subvenciones", dijo.

Además, "por vez primera la Ley de Finanzas fue establecida sobre un precio del barril más o menos realista, basado en las previsiones del FMI para 2017", dijo Mebtul, quien recordó que la reciente devaluación de la moneda también "permitió limitar la pérdida del déficit presupuestario".

Calificada de "terremoto económico", los presupuestos fueron rechazados por la mayoría de los diputados de la oposición y en particular por el Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), el Partido de Trabajadores (PT) y el partido de Al Adala (Justicia).

"Estamos en contra de la ley de Finanzas, que es un ataque contra la mayoría del pueblo argelino", dijo a Efe Yelul Yudi, jefe del grupo parlamentario y diputado del PT.

"Lo que pasó la semana pasada en el Parlamento no es normal, por eso pedimos al presidente de la República que use sus prerrogativas y anule todas las disposiciones antieconómicas y antisociales que aumentan la presión sobre el ciudadano vía impuestos", agregó.

Un malestar y un deseo que tiene reflejo también en la calle: dos días después de la votación en la Cámara, cientos de argelinos salieron a protestar en ciudades como Uargla (sur) en demanda de una distribución equitativa de la riqueza.