Diario Vasco

París, 29 nov (EFE).- El defensa francés del Athletic Club Aymeric Laporte no descarta un día dejar el club bilbaíno, aunque por el momento quiere agradecer al club vasco la confianza que le dieron cuando le ficharon con 15 años, un lazo que le lleva a asegurar que tiene "en el corazón" a la entidad rojiblanca.

"Llevo al Athletic en el corazón. Cuando eres pequeño sueñas con esto, con tener un vínculo con los aficionados, con el club. Pero no es más que un sueño. Nunca pensé que me pasaría. Ahora lo vivo y estoy feliz", asegura el jugador en una entrevista que hoy publica la revista "France Football".

El jugador "mejor pagado de la historia del Athletic" afirma que rechazó este verano irse al Manchester City para agradecer al club esa confianza y no por dinero, porque en la Premier hubiera ganado "todavía más".

"El club me ha protegido, me protege todavía. Quedarme aquí es una manera de agradecerles todo lo que me dieron", agrega. "Con 15 años tenía otras propuestas, pero nada concreto. Ellos (el Athletic) creyeron en mi desde el primer partido e hicieron todo para que progresara, me ayudaron en todo, en la escuela, en la vida, en el centro de entrenamiento,...", rememora.

Laporte reconoce que los primeros años en Bilbao no fueron fáciles, alejado de su familia, lo que pudo forjar parte de su carácter solitario.

Nacido en Agen, en el suroeste de Francia, los ojeadores del Athletic le vieron en un partido que enfrentó a la selección de Aquitania con la de Euskadi.

Como tenía un bisabuelo vasco recibió una oferta del club rojiblanco que ahora recuerda como "la más concreta", aunque "muchos otros prometían muchas cosas".

El joven no pasaba su mejor momento personal, con su padres en pleno proceso de separación, lo que le llevó a aceptar la oferta del club vasco pese a que apenas hablaba el idioma porque quería alejarse un poco de su familia.

Aterrizar en un país diferente no fue fácil para Laporte, que apenas veía a sus padres, lo que le llevó a aislarse un poco. "Hubiera preferido una infancia más estable (...) Cuando escucho que dicen que soy un solitario, hay algo de cierto, no viví mi infancia en el entorno que me hubiera gustado. Y eso ha tenido consecuencias en mi carácter", dice.

Laporte recuerda su habitación "con una cama, un armario y, si tenías suerte, un lavabo". "Mi padre, mi madre, mi hermana venía a veces, pero como trabajaban y era caro, estaba solo la mayor parte del tiempo", afirma.

Pero con los años se adaptó a la ciudad y al país y ahora asegura que incluso sueña en español y, aunque no habla euskera, tiene acento español cuando habla en francés.

Laporte agradece la confianza al técnico argentino Marcelo Bielsa, el que le dio la oportunidad de llegar al primer equipo, y del que dice que "tiene su propia forma de actuar, sus convicciones".

No descarta abandonar algún día Bilbao porque "con 22 años hay margen de progresión".

El jugador reconoce que en Francia le conocen menos porque, a parte del Real Madrid, el Barcelona y el Atlético de Madrid, se sigue poco la liga española.

Reitera que nunca reclamó un puesto en la selección francesa y que no amenazó con jugar con la española, al tiempo que sostiene que se quiere ganar un puesto con los "bleus" con "trabajo". "Si sigo trabajando, puedo tener mi oportunidad, aunque es más complicado en Bilbao que si estuviera en Francia o en un gran club", afirma el futbolista, que estuvo convocado en la absoluta en octubre, pero que no llegó a debutar.

El defensa, que está a punto de cumplir 200 partidos en Primera División, se siente incómodo con algunas críticas en Francia porque las considera sin fundamento. "La pocas veces que hablan de mí lo hacen de forma negativa. He escuchado que soy lento y si se miran los test soy uno de los defensas más rápidos de la liga. Una media de 33 kilómetros por hora para un defensa no está mal", asegura.