Diario Vasco

Buyumbura, 29 nov (EFE).- El portavoz del presidente de Burundi, Willy Nyamitwe, sobrevivió anoche a un ataque en el que murió su guardaespaldas, días después de iniciar una polémica campaña en las redes sociales para mofarse de las críticas por posible genocidio en el país, informó hoy la policía.

Nyamitwe, que se recupera hoy en el hospital de una herida en el brazo, aseguró en su cuenta oficial de Twitter que se encuentra bien "pero triste por la muerte de su mejor amigo, el policía Gasongo".

El ataque tuvo lugar anoche en las inmediaciones de su casa en Buyumbura, la capital de Burundi, cuando un grupo de hombres armados dispararon contra su vehículo y detonaron una granada, según informó la Policía, que aseguró haber encontrado más granadas sin estallar en el lugar del ataque.

La Policía señaló como responsable de este ataque a Ruanda, país al que ha acusado con anterioridad de estar reclutando rebeldes entre los burundeses exiliados al país vecino para derrocar el Gobierno de Pierre Nkurunziza, algo que el Ejecutivo de Paul Kagame ha negado.

En los últimos días, Willy Nyamitwe ha estado en el centro de la polémica tras mofarse en las redes sociales del reciente informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) en el que alerta sobre el peligro de que la crisis violenta del país derive en un genocidio contra los tutsi.

Bajo la etiqueta #ThisIsMyGenocide (Este es mi genocidio), el portavoz presidencial lanzó una campaña a través de Twitter para burlarse de las denuncias que acusan a su Gobierno de crímenes contra la humanidad.

Burundi se encuentra sumido en el caos desde la oleada de protestas desatada en abril de 2015, cuando Nkurunziza anunció que se presentaría por tercera vez consecutiva a las elecciones, algo prohibido por la Constitución y que viola los acuerdos que acabaron con una larga guerra civil en 2005.

La represión se centró primero en manifestantes y opositores, y desde el golpe de Estado fallido del 13 de mayo de 2015 el Gobierno la ha recrudecido.

A día de hoy, la FIDH contabiliza más de mil asesinatos, 8.000 prisioneros políticos, miles de arrestos arbitrarios, entre 300 y 800 desapariciones, centenares de torturas y violaciones sexuales y más de 310.000 personas empujadas al exilio.

La crisis también ha complicado las relaciones entre Burundi y Ruanda, dos países que han vivido episodios de violencia similares por los enfrentamientos entre sus etnias mayoritarias, hutus y tutsis.