Diario Vasco

Moscú, 29 nov (EFE).- Gulnara Karímova, la hija caída en desgracia del fallecido presidente de Uzbekistán Islam Karímov, anunció que va a intervenir en público mañana, miércoles, en vísperas de las elecciones presidenciales del próximo domingo 4 que deben nombrar al sucesor de su padre.

"El 30 de noviembre, a las 13.00 horas, invito a los jóvenes a honrar la memoria de mi padre. Voy a pronunciar un discurso en la sala de conferencias de (la Universidad internacional) de Westmister (de Tashkent). Junto al reloj. Apoyadme!", escribió en su cuenta de Twitter.

Se trata de la primera vez que la hija del líder uzbeko, fallecido a principios de septiembre, anuncia que va a salir a la luz desde que en 2014 fue puesta bajo arresto domiciliario por su propio padre, después de una fulgurante y brillante carrera como empresaria y diplomática.

Desde entonces, su suerte ha sido una incógnita, pues ni siquiera estuvo presente en los funerales de Karímov, el dictador que gobernó con mano de hierro su país, en Asia Central, desde los tiempos de la Unión Soviética.

Hace unos días, el hijo de Gulnara, Islam Karímov junior, que reside en Londres, desmintió al servicio uzbeko de la BBC que su madre hubiera muerto, en respuesta a insistentes rumores.

"Mi madre está en casa desde febrero de 2014. Mi hermana ya no está en arresto domiciliario, pero no puede dejar el país", dijo, en referencia a Imán, la hija adolescente de Gulnara, que ha pasado estos más de dos años encerrada con su madre.

Poco después, Islam Karímov hijo publicó en una red social que "mi madre y mi hermana se encuentran en Tashkent y están bien. A mamá no la han metido en un hospital psiquiátrico" como también se rumoreaba.

Gulnara comenzó a publicar en Twitter el pasado mes de octubre, en una cuenta a su nombre de cuya veracidad algunos dudan.

El actual primer ministro y presidente en funciones uzbeko, Shavkat Mirziyáyev, es considerado como el principal candidato a suceder a Karímov al frente del país.

No obstante, la Comisión Electoral autorizó la participación en los comicios de los candidatos de otros tres partidos legales en Uzbekistán, aunque nadie duda de que el candidato oficial será el elegido.

Gulnara Karímova, antaño dueña de un imperio empresarial, diseñadora de moda, cantante, diplomática y, en general, una celebridad habitual de numerosos saraos, era la imagen más internacional del opaco régimen de Uzbekistán, acusado por numerosas organizaciones de violar los derechos humanos más elementales.

También fue embajadora de su país ante la ONU en Ginebra y en España, pero su vida de lujo y comodidades se empezó a torcer cuando un grupo de periodistas descubrió su implicación en un gran caso de corrupción, tras lo cual cayó en picado y perdió el favor de su poderoso progenitor.