Diario Vasco

Viena, 29 nov (EFE).- Los gitanos españoles siguen sintiéndose marginados y sufren grados de pobreza, paro y exclusión social muy superiores a los del resto de ciudadanos, según un informe hecho público hoy por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA, en sus siglas inglesas).

Ese estudio, realizado en nueve países comunitarios donde viven la inmensa mayoría de los gitanos europeos, revela que el 98 % de los miembros de esa etnia en España tiene ingresos por debajo de los niveles de riesgo de pobreza, un porcentaje cuatro veces mayor que el de la población general.

En Bulgaria, Croacia, República Checa, Grecia, Hungría, Portugal, Rumanía, Eslovaquia y España viven cinco de los seis millones de gitanos o romaníes que se estima hay en la Unión Europea (UE).

Los datos, recogidos en la "Segunda Encuesta de la UE sobre Minorías y Discriminación", provienen de entrevistas con 776 gitanos españoles mayores de 16 años que viven en hogares que representan a un total de 3.059 personas, realizadas entre octubre de 2015 y el pasado mes de abril.

En las entrevistas, el 8 % de los encuestados aseguró que al menos un miembro de su familia se fue a la cama con hambre más de cuatro veces durante el mes anterior. Una cifra solo superada por Hungría, Grecia, Rumanía y Eslovaquia.

Ese porcentaje es, en España, exactamente igual que el de la encuesta realizada en 2011.

Respecto al sentimiento de discriminación, el 35 % de los gitanos españoles asegura haberse sentido discriminado en los 12 meses previos a la entrevista. La cifra se eleva al 51 % si ese período se alarga a los cinco años anteriores.

Esas cifras son superiores a las medias (26 y 41 %) en los nueve países en los que se centra el estudio.

El uso de servicios públicos (bares, transportes u oficinas) y la búsqueda de empleo o de vivienda son los aspectos de la vida en los que más discriminados se sienten los gitanos españoles.

Respecto al empleo, sólo el 19 % de los romaníes entre 20 y 64 años declaró estar empleado o haber realizado algún trabajo remunerado en el último mes, una proporción que entre la población general es del 62 %.

De hecho, España es el segundo país, tras Croacia, donde los índices de desempleo entre la minoría gitana son más altos.

También está entre los socios comunitarios en los que más población joven gitana, el 77 % de quienes tienen entre 16 y 24 años, asegura ni trabajar ni estudiar. La media en los nueve países donde se ha realizado el estudio es del 63 %.

Mejores son los datos en el capítulo de escolarización, tanto en preescolar (95 %) como en educación obligatoria (99 %).

Ese porcentaje cae al 44 % para los gitanos de entre 14 y 17 años y al 6 % para los mayores de 18 años. Entre la población general, el 51 % de los jóvenes sigue estudiando después de cumplir esa edad.

Un dato positivo en España se refiere al de la segregación de los niños por su etnia.

Mientras que en Eslovaquia, Hungría o Bulgaria más de la mitad de los niños gitanos acude a colegios donde todos o casi todos los alumnos son de esa etnia, en España ese porcentaje es del 31 %.

El 98 % de los encuestados en España aseguró tener acceso a la sanidad pública, el mejor dato entre los nueves países (la media es del 74 %).

España tiene también el mejor dato respecto a espacio en la vivienda y disfrute de comodidades básicas, como agua corriente (sólo el 2 % no dispone de ella, frente al 30 % de media en los nueve países) o sanitarios (2 % frente a 46 % de promedio).

Peor es el dato relacionado con el ambiente en el que viven los gitanos. Así, el 41 % afirma vivir en zonas afectadas por el crimen, la violencia o el vandalismo y el 27 % sufrir contaminación o suciedad en su entorno.