Diario Vasco

Ginebra, 29 nov (EFE).- La oficina del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció hoy la espiral de violencia contra la comunidad rohinyá en el estado birmano de Rakáin y recordó que muchos de los crímenes cometidos constituyen graves violaciones de los derechos humanos.

En rueda de prensa, Ravina Shamdasani, la portavoz de la oficina, dijo que el alto comisionado, Zeid Ra'ad Al Hussein, está "alarmado" por las alegaciones de asesinatos extrajudiciales, destrucción masiva de infraestructuras civiles, arrestos arbitrarios y violencia sexual.

Asimismo, denunció el aumento del discurso del odio.

"El Gobierno tiene que condenar esta retórica inflamatoria, potencialmente muy peligrosa, sean quienes sean los responsables. Si no lo hace, cabe el riesgo de que la espiral de violencia se exacerbe", sostuvo la portavoz.

El actual brote de violencia comenzó tras el ataque, el 9 de octubre pasado, a tres puestos fronterizos de Birmania con Bangladesh.

La operación de represalia de las Fuerzas Armadas ha causado, según datos del Ejército, la muerte de 69 sospechosos y 17 soldados, y se ha detenido a 434 personas.

La portavoz de la ONU dijo que el alto comisionado "condena" el uso desproporcionado de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad e insistió en que las autoridades no pueden "ignorar" lo que está ocurriendo.

Al menos 30.000 civiles han resultados desplazados y la asistencia humanitaria para más de 150.000 personas se suspendió durante más de 40 días.

Las autoridades han cerrado ese estado a la ayuda exterior y a los medios de información extranjeros.

Miles de rohinyás han buscado una salida, algunos por la frontera con Bangladesh en busca de alimentos, agua y medicinas, pero, de acuerdo a varias ONG, muchos son repatriados a la fuerza.

"Es esencial que se permita el acceso a las zonas donde se encuentran los rohinyás", solicitó la portavoz, quien dijo que los derechos de los desplazados deben respetarse en aplicación de la ley internacional.

Las autoridades birmanas consideran emigrantes bengalíes a la comunidad rohinyá que habita en el país, en torno a 1,5 millones de personas, y les niegan la condición de etnia birmana, mientras que Bangladesh también les trata como extranjeros.

Es por ello que son considerados apátridas.

Al ser preguntada Shamdasani sobre si esto afecta la obligación de las autoridades de defender y respetar los derechos de la minoría rohinyá, respondió negativamente, y explicó que el Gobierno del país está obligado a velar por los derechos de todos aquellos que residan en su territorio.

Asimismo, la portavoz afirmó que el alto comisionado está muy decepcionado porque las autoridades no han hecho nada para cambiar la situación de este grupo a pesar de que su oficina publicó un informe el pasado junio en el que denunciaba las repetidas violaciones de sus derechos.

Ese informe sugirió la posibilidad de que el patrón de violaciones contra la comunidad a lo largo de los años pueda constituir crímenes contra la humanidad.