Diario Vasco

Chapecó , 29 nov .- Brasil amaneció hoy consternado por la muerte de 75 de los 81 ocupantes del avión fletado por el Chapecoense, un modesto club que sorprendió a América con una carrera meteórica que le llevó a su primera final de un torneo internacional.

El tragedia se produjo a pocos kilómetros de la ciudad colombiana de Medellín, enlutó en Brasil tanto el mundo del fútbol, ya que 48 de los ocupantes de la aeronave eran futbolistas, dirigentes e invitados del Chapecoense, como el de la prensa, pues 21 de los pasajeros eran periodistas, entre ellos conocidos comentaristas de radio y de cadenas de televisión como Fox y Globo.

De los seis sobrevivientes, tres son jugadores del Chapecoense, uno periodista y los dos restantes miembros de la tripulación boliviana.

El siniestro, una de las mayores tragedias aéreas deportivas del mundo ocurridas hasta ahora, conmocionó al fútbol del orbe y provocó manifestaciones de solidaridad de gobiernos y organismos internacionales.

La directiva del Chapecoense confió en que los tres jugadores que han sobrevivido logren estabilizarse, aunque el lateral Alan Ruschel tiene fracturas en brazos y piernas y una grave lesión de columna, el defensa Hélio Zampier Neto presenta traumatismo craneal y al portero Jackson Follman se le amputó una pierna.

El Chapecoense debía disputar mañana el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional colombiano, pero su avión se estrelló contra una montaña en el municipio de La Unión, en el oriente del departamento de Antioquia, cerca de Medellín.

Era la primera final internacional en los 43 años de historia de un humilde club que en las últimas cuatro temporadas ganó millones de admiradores en Brasil por haber ascendido desde la cuarta hasta la primera división y haber llegado tan alto en el continente.

El equipo partió de Brasil en un Airbus, el mismo aparato con el que inicialmente tenía previsto llegar hasta Medellín pero, por restricciones aéreas internacionales, tuvo que cambiar de avión en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y embarcar en uno de Lamia, una aerolínea boliviana de capital venezolano especializada en el transporte de delegaciones futbolísticas en Sudamérica.

El presidente de Brasil, Michel Temer, decretó tres días de luto oficial y accionó a la Fuerza Aérea y a la Cancillería para prestar ayuda a los familiares de las víctimas.

"El Gobierno hará todo lo posible para aliviar el dolor de los amigos y familiares del deporte y del periodismo nacional", aseguró el presidente brasileño en un comunicado.

El Ministerio de Defensa puso a disposición cuatro aviones, entre ellos un carguero Hércules que está en la ciudad amazónica de Manaos a la espera de la liberación de los cuerpos para poder repatriarlos.

La Cancillería informó de que Brasil también le ofreció a Colombia el envío de equipos especializados en el rescate, la identificación, el transporte de víctimas y la investigación de este tipo de accidentes.

"Para nosotros fue un hecho muy triste y lo único que podemos hacer, lamentablemente, además de orar, es tomar medidas para darle apoyo a las familias", afirmó Temer.

El Congreso brasileño funcionó a media marcha en medio de peticiones de parlamentarios del sureño estado de Santa Catarina de suspender las sesiones y el luto unió como nunca antes en mucho tiempo a oficialistas y opositores en Brasil.

"Envío mi solidaridad a las familias de los jugadores y de la comisión técnica del Chapecoense, de los periodistas, tripulantes y pasajeros", dijo el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en un mensaje en que pidió que "todas las hinchadas de Brasil abracen" el club.

La solidaridad movilizó a todo Brasil y ubicó la etiqueta #ForçaChape", el último mensaje en Twitter del Chapecoense, en el más replicado no solo en el país sino en todo el mundo.

Futbolistas, aficionados, clubes y autoridades expresaron su solidaridad con el equipo de Chapecó, una ciudad del sur de Brasil de poco más de 200.000 habitantes en que el club era referencia.

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) decretó una semana de luto y aplazó todos los partidos oficiales previstos para esta semana, decisión que se extendió a la final de la Copa do Brasil y a la última jornada del Campeonato Brasileño.

Y los principales clubes del país defendieron medidas de "solidaridad" para con el Chapecoense, como evitar su descenso a segunda división durante tres años y préstamos gratuitos de jugadores para la próxima temporada.

Por si fuera poco, su rival en la final de la Copa Sudamericana, el Atlético Nacional, pidió a la Conmebol que el título fuese para el club brasileño.

La tragedia embargó principalmente a la pequeña Chapecó, en donde cientos de hinchas y familiares de las víctimas se congregaron en los alrededores del club en una vigilia por los futbolistas, dirigentes y periodistas que murieron en el accidente.

Los aficionados, muchos usando la camisa del club o ropas del color verde que identifica al club, llegaron con velas y flores hasta la sede del equipo.

La ciudad prácticamente paró, con escuelas, comercios y oficinas cerrados, después de que la alcaldía declarara luto oficial de 30 días, suspendiera las aulas en las escuelas públicas y cancelara los eventos relacionados a la Navidad y el Año Nuevo.