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Islamabad, 29 nov (EFE).- Formado en Estados Unidos y Canadá, el general Qamar Javed Bajwa asume desde hoy el cargo de jefe del Ejército paquistaní en sustitución de Raheel Sharif, considerado un héroe por reducir la violencia talibán en el país, una misión que aquél deberá finalizar.

Tras meses de quinielas sobre la sucesión en las que casi nadie había incluido a Bajwa, el general de Infantería recibió hoy el bastón de mando de su predecesor en una ceremonia en el Estadio de Hockey del Ejército en Rawalpindi, ciudad vecina a la capital y hogar de las Fuerzas Armadas del país.

Nacido en 1959, el militar se alistó en el Ejército en octubre de 1980 y se formó en la Universidad de las Fuerzas Canadienses en Toronto, en la Universidad Naval de Monterrey en Estados Unidos y en la Universidad de Defensa Nacional de Islamabad.

Dirigió el Cuerpo 10 de Rawalpindi, el mayor del Ejército paquistaní y encargado de la defensa de la frontera de facto entre la India y Pakistán; estuvo al frente del Comando de las Zonas del Norte y fue desplegado en el Congo como parte de fuerzas de paz de la ONU, según la institución militar.

En el momento de su nombramiento por parte del primer ministro, Nawaz Sharif, Bajwa era responsable de las tareas de entrenamiento en el Cuartel General del Ejército.

Considerado el menos político de los aspirantes a jefe del Ejército, Bajwa se hace cargo de la institución más poderosa del país, un órgano que ha gobernado Pakistán la mitad de su historia, desde 1947, y que cuando no gobierna directamente ejerce gran influencia en política exterior y de seguridad.

Bajwa toma las riendas de un Ejército que ha recuperado gran parte de su prestigio durante el mando de Sharif, el primer jefe militar en dos décadas que se retira en el plazo establecido de tres años.

Cuando Sharif asumió el puesto en 2013, la institución marcial pasaba por horas muy bajas tras la dictadura del general Pervez Musharraf y el mando del general Ashfaq Kayani, quien sufrió la humillación de ver cómo tropas estadounidenses se infiltraban en Pakistán para matar a Osama bin Laden.

Todo ello cambió con una operación militar que Sharif lanzó en junio de 2014 en las zonas tribales fronterizas con Afganistán y que ha debilitado al principal grupo talibán del país, el Tehreek-e-Taliban Pakistan.

Pese a la mejora de la seguridad, la insurgencia paquistaní continúa llevando a cabo atentados como el que en octubre dejó 62 cadetes muertos en una academia policial en Quetta; la matanza de 72 abogados en esa misma ciudad en agosto, o el ataque que causó 73 muertos en un parque de Lahore en marzo.

Las siempre tensas relaciones con la India también pasan por un momento difícil: un atentado de un grupo insurgente paquistaní que causó la muerte de 19 soldados en suelo indio ha aumentado las acusaciones y las escaramuzas entre ambos países, con medio centenar de muertos en las últimas semanas.