Diario Vasco

Madrid, 29 nov (EFE).- Cuando se cumplen dos años de la muerte del seguidor del Deportivo de la Coruña Francisco Javier Romero, alias Jimmy, la sombra de la impunidad se cierne sobre el caso al no existir responsable alguno de su muerte entre los 102 ultras detenidos, puesto que ninguno está acusado de homicidio.

Ni en el procedimiento de menores, que está cerrado, ni en la causa principal que investiga el Juzgado de Instrucción número 20 de Madrid se ha avanzado en el esclarecimiento de la muerte de Jimmy, sino más bien todo lo contrario ya que el relato del testigo protegido que apuntó a cuatro personas como los autores de su muerte ha sido totalmente desacreditado y desautorizado por la Justicia.

La incertidumbre rodea ahora un caso que marcó un antes y un después en el reglamento de los campos de fútbol, cuando el 30 de noviembre de 2014 el hincha de Riazor Blues murió en los alrededores del Vicente Calderón tras una pelea multitudinaria entre dos aficiones que se habían citado por las redes sociales para pegarse.

Si las cosas en el terreno deportivo mejoraron, en el plano judicial el proceso se encuentra estancado, pese a que hace unos meses todo apuntaba a que la causa iba camino de resolverse.

El Juzgado de Menores 4 de Madrid condenó por un delito de homicidio a seis años de internamiento en régimen cerrado y dos años de libertad vigilada al menor en base al relato de este testigo.

Meses después, sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid revocó la sentencia y absolvió al menor en un auto contundente que echa por tierra la tesis del testigo al no considerarla ni creíble ni veraz, sino más bien interesada y ambigua. De esta manera, los magistrados desmontaron la principal prueba puesta sobre la mesa por la Policía.

"No ofrecen garantía alguna de veracidad", "presentan relevantes discrepancias entre sí", "carecen intrínsecamente de credibilidad" y "no están suficientemente corroboradas por otros datos o elementos objetivos", son los principales reproches a esas declaraciones.

Para las acusaciones, la Fiscalía y la Policía supuso un jarro de agua fría, mientras que para las defensas quedó acreditado la falta de solvencia de ese testimonio acusatorio.

Despejado el escenario en el proceso de Menores, el juez ha retomado la instrucción del caso, que estaba en punto muerto a la espera de ver cómo avanzaban las cosas en esa jurisdicción.

Así las cosas, el magistrado ha dividido el procedimiento en dos causas. En la primera, figuran un centenar de personas como investigadas por un delito de riña tumultuaria que, según fuentes jurídicas consultadas por Efe, está a punto de cerrarse con la intención de ir a juicio.

La segunda es una pieza separada denominada "homicidio y lesiones" para la investigación de la muerte de Jimmy y de las lesiones sufridas por el otro hincha del Deportivo que fue lanzado al río Manzanares, Santiago A.

Sin embargo, el juez se opuso a la petición del fiscal de citar como investigados en esa pieza separada a los ultras del Atlético de Madrid detenidos por la Policía y posteriormente excarcelados.

Está por ver qué decide ahora ante la nueva petición de la Fiscalía, que ha solicitado que se cite a declarar al testigo protegido, lo que supone un cambio de estrategia, ya que hace meses se opuso para evitar su identificación.

Si el magistrado accede a esta diligencia, el testigo protegido deberá comparecer como investigado ya que en la causa principal está acusado de un delito de riña. Y cuando lo haga, en caso de que así sea, no gozará de protección y su identidad será revelada.

Al margen de la investigación por la muerte de Jimmy, la Audiencia de Madrid tiene que resolver el recurso de la Fiscalía contra la sentencia que absuelve a dos supuestos ultras del Frente Atlético de amenazar al testigo protegido.

Es un caso menor, pero nuevamente el relato de esta persona ha sido puesto en entredicho. La Audiencia pronto resolverá pero, al parecer, solamente la Policía cree su versión.