Diario Vasco

París, 29 nov (EFE).- Salah Abdeslam, el único de los presuntos autores materiales de la matanza yihadista del 13 de noviembre de 2015 en París que está en prisión, se mantuvo hoy enrocado una vez más en su silencio, durante una nueva comparecencia ante un juez instructor.

Abdeslam se negó a responder a las preguntas del magistrado antiterrorista ante el que compareció en París y no quiso ser asistido por ningún abogado, explicaron a Efe fuentes judiciales.

El supuesto terrorista de 27 años reclamó que se ponga fin a la vigilancia permanente por cámaras de vídeo que se le ha impuesto en la celda en la que está internado de la prisión de Fleury Mérogis, a las afueras de la capital francesa.

El objetivo de esta convocatoria ante el magistrado era comprobar si Abdeslam aceptaba "responder" al instructor, algo a lo que se ha negado hasta ahora sistemáticamente, recordaron las fuentes judiciales.

Con vistas a este interrogatorio, el supuesto terrorista había sido conducido desde la cárcel a primera hora de la mañana en un convoy bajo fuertes medidas de seguridad hasta el Palacio de Justicia, en el centro de París.

Se encuentra encarcelado en Francia desde el 27 de abril pasado, cuando fue transferido desde Bélgica, donde había sido arrestado en una operación policial a mediados de marzo en Bruselas.

En su primera comparecencia ante un juez francés ese día dijo que hablaría pero más tarde.

Sin embargo, se negó también en los siguientes interrogatorios y los que habían sido sus abogados, el francés Frank Berton y el belga Sven Mary, terminaron por renunciar a su defensa el pasado 12 de octubre por considerar que no podían seguir ejerciéndola ante su falta de colaboración.

Abdeslam, según los elementos recopilados por los investigadores de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París -que provocaron la muerte de 130 personas y heridas a varios cientos más-, tuvo un papel clave en su preparación y ejecución, aunque persisten también numerosas dudas sobre su comportamiento.

Amigo de la infancia del que se considera el coordinador sobre el terreno de los ataques, Abdehamid Abaaoud -abatido por la policía francesa cinco días después-, se encargó de tareas logísticas en los días y semanas previas a la matanza, al alquilar de coches, viviendas y habitaciones de hotel donde se alojaron los terroristas, además de comprar componentes para los artefactos.

El día de la acción yihadista, llevó en coche hasta el Estadio de Francia, uno de los escenarios, a los tres hombres que se hicieron saltar por los aires allí con cinturones de explosivos, y luego aparcó al norte de París el vehículo.

Esa noche estuvo recorriendo varios puntos de la capital francesa -en un tránsito cuyo significado está por aclarar- y abandonó en la periferia sur un cinturón de explosivos. De madrugada fue recogido por unos amigos a los que llamó, que lo fueron a buscar desde Bélgica, y que lo llevaron a Bruselas.