Diario Vasco

Lisboa, 19 oct (EFECOM).- El sueldo de la administración del banco estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD) enfrenta al Gobierno socialista portugués con sus socios de izquierda, que han criticado hoy que los nuevos gerentes vayan a recibir "salarios millonarios".

Durante su última audición en la comisión parlamentaria de Presupuestos, el ministro de Finanzas, Mário Centeno, desveló que el nuevo presidente del consejo de administración de la CGD va a ganar 423.000 euros anuales y los vocales 337.000 euros por año.

Estas cifras no han sido bien recibidas por los socios de izquierda del Gobierno luso, con quienes alcanzó una inédita alianza hace un año para conseguir llegar al poder, ya que los socialistas no cuentan con mayoría en el Parlamento.

La polémica ha coincidido con el día que se votaba en una comisión parlamentaria una propuesta del Partido Comunista Portugués (PCP) -uno de los socios del Ejecutivo- para limitar el salario de los gestores públicos y privados al 90 % del sueldo del presidente de la República.

La propuesta recibió el voto a favor de todos los partidos de la izquierda radical y del democristiano CDS, pero acabó siendo rechazada por los votos en contra de los socialistas y del socialdemócrata PSD, líder de la oposición.

Tras conocerse el resultado de la votación, tanto los comunistas como el otro socio del Ejecutivo, el marxista Bloque de Izquierda (BE por sus siglas en portugués) aprovecharon una sesión en el Parlamento para mostrar su descontento.

"No es aceptable que una administración de la CGD tenga que tener salarios millonarios (...) La Asamblea de la República será confrontada nuevamente con este tema. Para el BE, no es un asunto cerrado", señaló la líder del BE, Catarina Martins.

Por su parte, el secretario general de los comunistas, Jerónimo Sousa, criticó al Ejecutivo por permitir "un gran aumento de los salarios y los privilegios".

La polémica fue comentada incluso por el presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, que consideró hoy en declaraciones a la prensa en la ciudad de Braga que "no es posible ni deseable" pagar lo mismo en un banco privado que en una entidad pública.