Diario Vasco

Madrid, 18 oct (EFE).- José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, señala a Fermín Cacho y a Ruth Beitia, ambos campeones olímpicos, como los mejores atletas españoles de la historia y confiesa que ha tenido "enganchadas gordas" con figuras relevantes como Sandra Myers, Reyes Estévez o David Canal.

Al hablar de los mejores momentos de su largo mandato (27 años), pormenorizó: "Para mí el atletismo de verdad son los campeonatos, no los mítines. Mi primer éxtasis fue con Fermín Cacho en Barcelona'92. Yo fui a Barcelona amenazado por la autoridad de la época por haber defendido la presencia de determinados atletas en los Juegos. El segundo de a bordo del CSD, que era el que pagaba aquello, me dijo que me atuviera a las consecuencias por llevar a más gente de la que querían. No pudieron torcerme el brazo. Barcelona'92 fue mi espaldarazo".

"El segundo momento fue con Martín Fiz llegando campeón del mundo en el maratón de Gotemburgo 1995. Me dio la enhorabuena Primo Nebiolo (presidente de la IAAF), con el que tenía entonces tenía unas relaciones tirantes. Después, otros momentos espectaculares fueron el Mundial de Sevilla'99 y todavía más el de Maebashi (en sala) cuando Yago Lamela sostuvo aquél pulso con Iván Pedroso. Cuando Yago saltó 8,56 me dijo Nebiolo: Pedroso está cagado en este momento, aunque el cubano era un competidor impresionante y le superó en el siguiente salto".

Odriozola disfrutó mucho también en los Mundiales de Atenas'97 cuando Abel Antón y Martín Fiz hicieron doblete en el maratón, y en 2002, con los Europeos en pista cubierta de Viena y después los de verano en Múnich, donde el equipo español "se salió (15 medallas)".

"Y después, lo de mi admirada, a pesar de todo, Marta Domínguez, cuando fue campeona del mundo en Berlín, que para mí fue un momento especial. Y por último, los Juegos de Río, con la medalla de oro de Ruth Beitia, que para mí es la mejor atleta española de la historia, siempre en la elite desde júnior, con su carácter, su simpatía, su amabilidad con las rivales"", afirmó.

Los dos mejores de la historia, apunta sin dudarlo, son Fermín y Ruth, "aunque no son comparables", advirtió, "con trayectorias muy diferentes. Fermín compitió en los 90 con una elite mundial como no ha vuelto a haber: Aouita, Morceli, El Guerruj... Y con todos se partió la cara, y a veces les ganó o llegó echándoles el aliento en el cogote. Era un hombre de campeonatos y perduró durante diez años en una prueba emblemática y difícil, con unos rivales muy fuertes".

"Ruth empezó en 1995 y todavía va a seguir en 2017. Eso tampoco tiene parangón en el atletismo mundial. Este año la han elegido mejor europea del año precisamente como premio a esa trayectoria y a un año increíble: subcampeona mundial bajo techo en Portland,. campeona de Europa y olímpica, siempre con un nivel impresionante dentro de lo que hoy se salta. Ruth es irrepetible".

"Son dos trayectorias que no se valoran en su justa medida", lamentó. "Si Fermín hubiera sido británico o americano hoy sería una gloria mundial, pero como es español y no sabía inglés, se le ha valorado poco. Y Ruth ha pasado por varias generaciones y encima va repartiendo simpatía incluso con sus rivales.

El presidente también tuvo diferencias con varios atletas. "Tuve enganchadas gordas con Reyes Estévez, Sandra Myers -sobre todo con su marido-, aunque años después hemos mantenido relaciones fluidas. También tuve polémica con David Canal. Me dolía porque era un atleta que podía haber batido el récord de España de 400 y no lo hizo por dejadez. Era un superdotado, con unas facultades impresionantes. Por eso llegué a decir que parecía un lanzador de martillo. Me daba pena que por dejadez no llegara al nivel que le correspondía por su calidad. Pero también de mí de dijeron cosas gordas", señaló.

También ha pasado malos momentos por motivos económicos. "La primera vez, después de Barcelona'92 cuando Felipe González se dio cuenta de que en España se había gastado mucho tanto en la Expo de Sevilla como en los Juegos y en el mes de septiembre nos dejó con 200 millones de las antiguas pesetas menos, cuando ya habíamos gastado todo. Nos costó diez años enjugar ese déficit que nos encontramos de golpe. Y luego el annus horribilis del 2013. En 2008 teníamos el doble de presupuesto que en 2013".

"Me hubiera gustado", apuntó, "avanzar en la profesionalización de entrenadores. Los atletas son la materia prima, pero hace falta el entrenador. Ramón Torralbo (entrenador de Ruth) ha estado muchísimos años sin recibir nada de la Federación Española, vivía de sus clases, y sólo cuando Ruth ha tenido beca ADO ha podido cobrar algo. Nunca hemos podido profesionalizar más que a una veintena como máximo. En Italia y Francia son funcionarios del Estado, como un profesor de matemáticas en un instituto. Llevo más de veinte años pidiendo al Ministerio algo similar en España".

Sobre la evolución del atletismo español durante su mandato, afirmó: "Hubo un momento en que estuvimos por encima de nuestras posibilidades. Después de esa época han aparecido nuevos países y para muchos de ellos, económicamente subdesarrollados, el atletismo les ha servido para subir en la sociedad, y además en Europa nos hemos tomado muy en serio la lucha contra el dopaje, mientras que en África son muy buenos pero ahora nos hemos enterado que también toman y hay tres países en la picota: Kenia, Etiopía y Marruecos, que si no se ponen las pilas pueden tener problemas en el futuro como los tiene ahora Rusia".

"Ha subido mucho la competencia que hace diez o quince años. Nuestros atletas mantienen un buen nivel en Europa, pero en el mundo es más difícil, aunque sigue habiendo brotes verdes", subrayó.

Odriozola piensa apartarse "totalmente de la Federación, dejar libertad total al que venga y a su equipo".

"Si me piden mi opinión, se la daré al que sea", dijo. "Los tres candidatos están en mi junta de gobierno y sólo les pido que usen lo bueno que hay y que cambien lo que haga falta para mejorar, no el cambio por el cambio.

Tesorero de la IAAF desde septiembre del 2015, cuando examinó las cuentas no encontró "corruptelas, aunque sí derroches".

"La corrupción que había era por fuera, aprovechando un estatus muy presidencialista de Lamine Diack -presidente anterior- que venía de lejos. En pocos meses ahorré cinco o seis millones de dólares sólo suprimiendo gastos innecesarios", recuerda.

"Sebastian Coe -presidente actual- se encontró con el gran escándalo. Cuenta que la primera vez que entró en la oficina se encontró con diecisiete señores que no conocía, que eran policías dirigidos por un juez francés, que estaban registrando la sede y estuvo cinco horas declarando en comisaría. Diack estaba actuando como en una tribu africana".

"A partir de ahí", añadió, "le dieron por arriba y por abajo, especialmente en su propio país (Gran Bretaña) donde era un Dios en los Juegos del 2012 y ahora era un apestado que no se había enterado de nada. Ahora trabajamos en una estructura menos presidencialista, con decisiones más colegiadas. El presidente no puede hacer lo que le dé la gana".