Diario Vasco

Rabat, 19 oct (EFE).- El Gobierno marroquí quiere hacer hincapié en las políticas de adaptación más que en las de mitigación durante la cumbre internacional sobre el cambio climático (COP22) que se celebrará a partir del próximo 7 de noviembre en Marrakech, explicó a Efe su comisario, Abdeladim Lhafi.

El comisario de la COP22 subrayó que el Acuerdo de París tiene como idea fundamental "luchar contra el cambio climático y los efectos de este fenómeno", lo que supone lógicamente pensar en las medidas de adaptación.

"Sean cuales sean los objetivos que nos fijemos de (mantener el calentamiento global) en 2 o 1,5 grados centígrados, el esquema del cambio climático y sus efectos continuarán (...). Es absolutamente necesario que la adaptación se ponga en marcha tal y como está estipulada en el Acuerdo de París", sostuvo Lhafi.

Las políticas de adaptación, según el responsable marroquí, consisten en aportar respuestas concretas a fenómenos acuciantes: restaurar la degradación de los suelos, luchar contra la desertificación y frenar la disminución de los recursos naturales e hídricos, entre otras acciones.

Son problemas que afectan sobre todo a países del tercer mundo o en crecimiento y que en el conjunto mundial tienen muy poca parte en la emisión de gases de efecto invernadero. Marruecos es uno de ellos, como todos los del resto de África.

En este sentido, Lhafi recordó que su país presentará en la cumbre climática de Marrakech la llamada iniciativa "Triple A", una serie de medidas destinadas a adaptar la agricultura africana al cambio climático y que Marruecos aspira a introducir como prioridad en las negociaciones climáticas.

Esta iniciativa, que fue adoptada el pasado 30 de septiembre por una treintena de países africanos, propone optimizar la fertilidad de los suelos sin olvidar el ahorro de agua y mejorar la gestión de los altos riesgos climáticos sobre el sector agrícola africano.

Este sector es clave para el continente, pues no sólo es el motor económico clave para el crecimiento continental, sino que además es el medio de subsistencia de al menos el 70 % de la población.

El comisario de la COP22 apuntó que iniciativas como "Triple A" u otras parecidas impulsarán la cooperación bilateral sur-sur o triangular norte-sur-sur para afrontar los efectos del cambio climático.

Estas iniciativas de adaptación no podrán ser viables, según Lhafi, sin proyectos "elegibles y bancarizables" para que sean aceptados y para que conduzcan a nuevos modelos de desarrollo que respondan a los actuales retos climáticos, entre ellos la seguridad alimentaria.

La adaptación va interconectada a otros aspectos estipulados también por el Acuerdo de París como es la financiación o el establecimiento de una hoja de ruta para recaudar en el horizonte de 2020 los 100.000 millones de dólares de fondos que estarán repartidos de forma equitativa entre los proyectos de adaptación y los de mitigación.

Otro aspecto fundamental del Acuerdo de París es la gestión de riesgos: para Lhafi, fenómenos como la sequía, los incendios forestales o problemas sanitarios que surgen del cambio climático necesitan programas nacionales e innovadores.

El Acuerdo de París, adoptado de forma universal en diciembre de 2015, compromete a los países a luchar contra el cambio climático y mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto de los niveles preindustriales.

El 5 de octubre pasado se logró pasar el umbral necesario para hacer entrar en vigor el Acuerdo de París.

Actualmente, 77 partes de las 197 han ratificado el convenio y representan más del 56 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.