Diario Vasco

Lisboa, 19 oct (EFECOM).- La administración del portugués Novo Banco, heredero del colapsado Banco Espírito Santo (BES), podría tener que poner en marcha en 2017 una segunda fase de su plan de reestructuración que implicaría el despido de 500 trabajadores, en caso de que no sea vendido.

En ese escenario, debería además reducir su red de oficinas a 475 sucursales durante los primeros seis meses del año, cumpliendo los compromisos adquiridos con Bruselas, según avanza hoy el diario Jornal de Negócios.

Este eventual plan de reestructuración seguiría al emprendido este año que, según dijo hoy el presidente de la entidad, António Ramalho ante la comisión de Trabajo del Parlamento, "ya está cumplido", con la salida del banco de 1.253 personas, entre otras medidas.

Con esta reducción de personal, además de la disminución de sus sucursales a 550 oficinas hasta final de año, Novo Banco esperaba reducir sus costes operativos en 150 millones de euros.

Novo Banco, creado en 2014 con los activos "buenos" del extinto Banco Espírito Santo (BES), tiene cinco ofertas de compra que actualmente estudia el Banco de Portugal (BdP).