Diario Vasco

Adrià Calatayud

Pekín, 19 oct (EFECOM).- El consumo y el gasto público mantuvieron el crecimiento de China, segunda economía mundial, en un 6,7 % entre julio y septiembre en comparación con el mismo periodo de 2015, sin cambios respecto a los dos trimestres previos.

Los datos publicados hoy por la Oficina Nacional de Estadísticas china muestran que el rendimiento económico del país asiático se ajustó a las metas de su Gobierno, que para este año se ha propuesto crecer entre un 6,5 y un 7 %, aunque continuó instalado en su tasa trimestral más baja desde 2009.

El producto interior bruto (PIB) de China acumula así un crecimiento del 6,7 % a lo largo de los nueve primeros meses del año, y en el tercer trimestre fue un 1,8 % mayor que en el segundo, el mismo aumento que registró en el segundo con respecto al primero.

"El rendimiento general fue mejor de lo esperado", aseguró el portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, Sheng Laiyun, en una rueda de prensa en Pekín.

La estabilidad de las cifras chinas del PIB ha renovado el escepticismo sobre las estadísticas del país, tal y como expresó hoy la consultora Capital Economics en una nota a clientes, unas dudas que el portavoz oficial trató de despejar defendiendo que esos datos se obtienen a través de "cálculos científicos".

"El tasa de crecimiento fue básicamente igual que en la primera mitad del año, pero la estructura mejoró y también la eficiencia", explicó Sheng.

Por sectores, el de mayor expansión fue el de servicios, con un alza del 7,6 % interanual agregada en los tres primeros trimestres, igual que en el primer semestre.

La industria aumentó un 6,1 % interanual hasta septiembre, también sin cambios frente a los dos primeros trimestres, y el sector primario aceleró su crecimiento hasta el 3,5 %, cuatro décimas más que entre enero y junio.

La estimación preliminar de la agencia estadística china reveló que el PIB del país ascendió a 52,9 billones de yuanes (7,87 billones de dólares, 7,17 billones de euros) en los nueve primeros meses del año.

La fortaleza del consumo fue el mayor motor económico de China, ya que contribuyó en un 71 % a su crecimiento en los tres primeros trimestres, trece puntos porcentuales más que el año anterior.

El empuje del sector inmobiliario, en un momento en el que ha surgido en las principales ciudades del país una burbuja de precios, también contribuyó a esa expansión, con un aumento de las ventas de inmuebles residenciales del 27,1 % en superficie y del 43,2 % en valor y de los comerciales del 26,9 % y el 41,3 %, respectivamente.

Además, el sector público redobló sus esfuerzos fiscales para compensar el parón de la inversión privada, que tras caer en 2016 a su mínimo en lo que va de siglo en septiembre se recuperó ligeramente, pero queda aún lejos de sus cifras de los últimos años.

Según datos divulgados hoy por el Ministerio de Finanzas, el gasto fiscal de China subió un 12,5 % entre enero y septiembre hasta los 13,6 billones de yuanes (2 billones de dólares, 1,84 billones de euros), mientras que los ingresos fueron de 12,14 billones de yuanes (1,8 billones de dólares, 1,64 billones de euros), un 5,9 % más.

La inversión en activos fijos incrementó su ritmo de crecimiento en septiembre hasta el 9 % en comparación con el mismo mes del año pasado, ocho décimas más que en agosto y más del doble que en julio, anunció también hoy la Oficina Nacional de Estadísticas.

Ese aumento se volvió a sustentar en el gasto estatal y, así, en los nueve primeros meses del año, la inversión acumuló un crecimiento del 8,2 % interanual, con un incremento del 21,1 % de la procedente del sector público y del 2,5 %, del privado.

"Los patrones de consumo, las ventas al por menor y las exportaciones se incrementaron en el tercer trimestre, pero la inversión aumentó en un margen inferior", reconoció Sheng.