Diario Vasco

Vigo, 18 oct (EFE).- El presidente del Celta de Vigo, Carlos Mouriño, negó este martes que haya cerrado la venta del club a un grupo inversor de China, la cual no descartó realizar si el ayuntamiento de la ciudad no le vende el estadio de Balaídos porque el futuro económico de la entidad está lleno de "nubarrones".

En este sentido, el también máximo accionista celeste, con cerca del 65 por ciento del capital social a través del Grupo Corporativo Ges, aseguró que peleará "a muerte" por dotar al club de una "estabilidad" a largo plazo, y que si esta implica venderlo lo hará.

"Si quieren continuidad, el Celta se compromete a comprar el estadio de Balaídos. La obra no le costaría un céntimo a la ciudad, la pagaría el Celta. Pero que el compromiso sea de todos, señores, que la responsabilidad de sacar esto adelante no sea sólo del presidente", pidió Mouriño, quien recordó que los "tres o cuatro" proyectos que presentó para darle "magnitud" y "solvencia económica" a la entidad fueron rechazados.

"Estamos subidos en una nube que poco a poco se va cargando de agua; empiezan las lluvias, nos tapamos, pero esa lluvia se convierte en un torrente y arrastra a todos. Señores, yo trabajo con proyectos de futuro, y el futuro del Celta lo veo muy endeble, no veo futuro a largo plazo, aunque a corto plazo sea espléndido", advirtió.

Mouriño planteó dos propuestas para que la corporación municipal las estudie, ya que actualmente la remodelación del estadio municipal de Balaídos ya está en fase avanzada: que el ayuntamiento continúe encargándose de la obra y el club se la pague en diez años o que la paralicen de manera inmediata y sea el club el que la finalice, además de pagarle al ayuntamiento la inversión que ha realizado.

"Yo no le puedo dar plazos a nadie, pero si hablamos de plazos tengo que decir que llevo ocho años esperando por la ciudad deportiva. Cada uno tiene que asumir su responsabilidad como me están pidiendo que yo asuma la mía. Pero yo doy un paso al frente y la asumo, a ver qué hacen los demás", comentó Mouriño, quien admitió haber perdido la "ilusión".

"A mi edad necesito tener un motivo suficiente para estar alejado de mi familia. Si el proyecto me convence seguiré, si me dan algo de lo que pido el club no se vende. Pero ahora mismo ya no tengo la motivación que tenía. Puede que con un proyecto de ciudad la recupere, pero sin motivación ya no puedo pelear por el Celta como hasta ahora", avisó.

El dirigente celeste pidió a los políticos locales que le den "las mismas condiciones" que reciben el Real Madrid, el Sevilla o el Valencia de sus ayuntamientos, a los que citó por haber en cada una de sus ciudades un gobierno con un partido político diferente.

"Mi objetivo no es esperar a ver si el fin de semana ganamos, empatamos o perdemos un partido. Eso no es lo que a mí me motiva. A mí me motiva dejar un club grande, asentado y con futuro. Aquí soy el único que expone su capital", insistió Mouriño, quien se comprometió a poner como aval sus acciones para que, en caso de que el Celta no pagase al ayuntamiento lo acordado por la venta del estadio, el club pasase a ser propiedad municipal.