Diario Vasco

Lima, 18 oct (EFE).- Decenas de miles de peruanos participaron hoy en Lima en la tradicional procesión del Señor de los Milagros, la imagen religiosa más venerada del Perú y cuyo culto constituye el acto público de devoción más grande del país y "probablemente" de toda América Latina.

Como cada año, en una tradición que se remonta a finales del siglo XVII, el cuadro del Cristo crucificado salió en andas a primera hora de la mañana de la Iglesia de las Nazarenas y arrancó su larga procesión por el centro de la ciudad, que completará, tras pasar la noche en la Iglesia de las Victorias, mañana por la tarde.

Centenares de hermanos y hermanas de la Hermandad del Señor de los Milagros vestidos con su vistoso hábito morado acompañaban a la imagen, junto con miles y miles de limeños que aplaudían, lloraban y ofrecían sus manos a la sagrada imagen para pedir o agradecer su intercesión divina.

Incluso el gobierno peruano en pleno, encabezado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, salió a rendirle homenaje a la figura a su paso por el Palacio de Gobierno de la capital peruana.

"Este es el acto de culto más importante y propio del Perú, que viene desde hace casi 400 años. Y se ha convertido en la imagen también de la fe católica no solamente en el Perú, sino de los hispanohablantes en todo el mundo", afirmó a Efe monseñor Adriano Tomasi, el obispo auxiliar de Lima.

El religioso consideró que la procesión del Señor de los Milagros constituye "desde luego el acto público de devoción" más grande del país, y "con toda probabilidad de toda América Latina", y que se mantiene vigente anclada en la "religiosidad sencilla y popular" que sostiene la "fe verdadera del pueblo peruano".

En 1655, un terremoto que destruyó gran parte de las ciudades de Lima y el Callao, dejó intacto el muro sobre el que estaba pintado el Cristo, por lo que la población comenzó a ver en la figura propiedades milagrosas.

Poco a poco se desarrolló un culto a la imagen, particularmente entre los sectores populares y los esclavos de la ciudad, que en un principio incluso intentó ser prohibido por las autoridades, quienes se echaron atrás al ver la devoción que mostraban sus fieles.

Tras sobrevivir intacto otro terremoto en 1687, la imagen fue copiada al óleo y se dio inicio a sus procesiones para que intercediera por sus habitantes y los protegiera de los temblores que azotan periódicamente la ciudad.