Diario Vasco

A Coruña, 18 oct (EFE).- El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Ignacio Osborne, ha pedido hoy "estabilidad para permitir mejorar la confianza en la economía española e impulsar la inversión" y "un marco económico, financiero, fiscal e institucional que ayude a potenciar la competitividad".

Las declaraciones han sido hechas en el acto de clausura, en el Palacio de Exposiciones y Congresos de A Coruña (Palexco), del XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar que se ha celebrado desde ayer con el lema "Crecimiento con raíces", evento que en su próxima edición se celebrará en Toledo.

Durante el cierre, Osborne ha recordado el "complejo momento político, marcado por la prolongada interinidad del gobierno en funciones y la incertidumbre", que tiene "signos de recuperación tras la profunda crisis sufrida desde 2008".

"Crecemos más que Europa, y lo hacemos apoyados en el contexto de bajos tipos de interés y precios del petróleo y en el buen comportamiento de nuestras exportaciones. En los últimos años se ha apostado por las reformas que necesitaba España y los ciudadanos y las empresas hemos respondido", ha añadido.

Ha afirmado que "de cara al futuro, sin embargo, es fundamental avanzar en la estabilidad, para permitir mejorar la confianza en la economía española e impulsar la inversión".

En esa misma línea, ha esperado "seguir trabajando en el establecimiento de un marco económico, financiero, fiscal e institucional que ayude a potenciar la competitividad de nuestras empresas".

Durante su intervención ha aplaudido el hecho de haber podido "intercambiar opiniones o puntos de vista con los líderes políticos y de opinión".

Osborne ha agregado que "un crecimiento sostenido y sostenible implica un crecimiento basado en la rentabilidad, en la mejora de la competitividad y en el compromiso con el retorno" y ha apostado por esa mejora.

"Sin rentabilidad no hay incentivo a la inversión y si no hay inversión, no hay empleo ni se puede garantizar un modelo social como el actual", ha declarado.

Este crecimiento sostenido "equivale a caminar juntos, empresas, trabajadores, Administración, y hacerlo combatiendo el paro o las desigualdades" en un contexto en el que "las empresas familiares representan la economía real, tangible y social, asociada al empleo y al bienestar regional".

Ha destacado varios valores de las compañías que pertenecen a una familia como la estabilidad y la confianza, la cultura empresarial, el patrimonio cultural de la sociedad, el legado empresarial y la relevancia de hacer transferencias a través de la familia.

"Educación, fiscalidad, administración pública, mercado de trabajo, e innovación son algunos de los factores más importantes que determinan la capacidad de crecimiento de las empresas, su competitividad y su tamaño", ha argumentado.

Los "principales objetivos" de las empresas familiares están centrados en el I+D+i y desean "ir hacia un modelo con una estructura flexible y competitiva" que permita adaptarse "a las circunstancias cambiantes del entorno" y también que "impulse la estabilidad en las empresas" para evitar "la destrucción masiva de empleo en épocas de dificultad".

"Hay dos maneras de entender la vida o, mejor dicho, se puede vivir la vida de dos maneras diferentes: con miedo o con ilusión. Los empresarios familiares estamos y estaremos siempre en el segundo porque, a pesar de las muchas dificultades, la satisfacción de un trabajo bien hecho lo compensa con creces", ha concluido.