Diario Vasco

Pekín, 18 oct (EFE).- El presidente filipino, Rodrigo Duterte, llegó hoy a China con una visita de cuatro días durante la que ha afirmado que buscará recuperar la amistad con la potencia asiática tras años de tensiones por territorios del mar de China Meridional y hablar, "sobre todo, de negocios", mientras se aleja de EEUU.

"No tiene ningún sentido ir a la guerra, pelearse por una masa de agua... Preferimos hablar de amistad, de cooperación, y sobre todo, de negocios", señaló Duterte durante una serie de entrevistas concedidas a medios chinos, entre ellos la agencia Xinhua, horas antes de llegar a Pekín desde Brunei a las 20:30 (12:30 GMT).

En las entrevistas, Duterte dejó clara su intención de pasar página a las disputas que su país mantiene con China por unos territorios (entre ellos el atolón Scarborough y las islas Spratly, en el mar de China Meridional), pese a la sentencia a favor de Manila dirimida en julio por la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya.

Aunque el líder filipino ha afirmado que hablará del contencioso, le ha restado importancia y ha abogado por discutir bilateralmente con Pekín, como quiere el régimen comunista.

"No estamos interesados en permitir que ningún otro país medie. Sólo quiero hablar con China", indicó.

"Mi abuelo es chino -subrayó-. Sólo China puede ayudarnos. Todo lo que necesito es hablar, dar un firme apretón de manos y decir que somos filipinos y estamos listos a cooperar, a que nos ayudéis a construir nuestra economía".

Prueba del objetivo económico de la visita es que Duterte viaja a China junto a una delegación de 400 empresarios, según publica hoy el diario hongkonés "South China Morning Post", con informaciones que apuntan a que se firmarán una docena de acuerdos de cooperación bilateral.

"Lo que veo es lo que China hace con otros países, incluyendo construir infraestructuras (...) Podemos ser parte de los planes que China tiene en Asia, particularmente en el sureste asiático", remarca el presidente filipino.

Duterte se distancia así de la postura mantenida por su predecesor, Benigno Aquino, cuyo Gobierno interpuso la demanda ante la citada corte de La Haya en 2013 (después de que Pekín se hiciera con el control de Scarborough, área de pesca habitual filipina), y se acercó a Washington, principal socio militar de Manila.

Conocido por sus improperios antiamericanos, el presidente filipino aseguró hoy a Phoenix TV, medio chino con sede en Hong Kong, que su país no participará en más ejercicios militares con Estados Unidos: "Ya he dado demasiado tiempo a los americanos para que jueguen con los soldados filipinos".

En cambio, contempló adquirir equipamiento militar chino durante su visita y loó a China por ser el "único país que apoya la lucha contra las drogas en mi país", en la que se ha asesinado a más de 3.000 personas y que ha despertado la preocupación y las críticas de Estados occidentales y organizaciones de derechos humanos.

Se espera que Duterte participe en algunas actividades sobre la lucha contra las drogas durante su visita a China, cuya agenda comienza mañana miércoles con un encuentro con la comunidad filipina en un famoso hotel pequinés.

El jueves se reunirá en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín (sede del Legislativo chino) con el presidente chino, Xi Jinping; el primer ministro, Li Keqiang, y el presidente de la Asamblea Nacional Popular, Zhang Dejiang, y acabará su visita el viernes, cuando pondrá rumbo a Japón.

"Creemos que las relaciones bilaterales quedarán restauradas y retomarán un desarrollo normal" tras la visita, adelantó hoy por su parte Hua Chunying, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, en una rueda de prensa en Pekín.