Diario Vasco

Belmonte , 18 oct .- Desde que en 1995 se creó la marca "Aldeias Históricas", el turismo de interior en Portugal se ha convertido en referente mundial y ha logrado atraer a miles de personas para conocer la historia del país, ligada al patrimonio y a sus gentes.

La marca incluye una docena de localidades, algunas de ellas aldeas, todas en el interior de Portugal y con un patrimonio defensivo de gran valor, ya que fueron enclaves que jugaron un papel relevante en el siglo XII, cuando se definió la actual frontera hispanolusa, la más antigua de Europa.

Son doce pueblos -próximos a Castilla y León y Extremadura- situados en los distritos de Guarda, Castelo Branco y Coimbra: Almeida, Belmonte, Castelo Mendo, Castelo Novo, Castelo Rodrigo, Indana-A-Velha, Linhares da Beira, Marialva, Monsanto, Piódao, Sortelha y Trancoso.

Dalila Dias, coordinadora de "Aldeias Históricas", recuerda en una entrevista con la Agencia EFE que la marca se creo hace dos décadas con varios objetivos. Por un lado, la puesta en valor del patrimonio artístico como reclamo turístico y, por otro, dinamizar municipios con una baja densidad demográfica, muy afectados por el éxodo rural.

A su vez, la puesta en valor del municipio suponía crear una identidad entre el habitante y el territorio.

Con el paso de los años, la marca ha adquirido "mucha fuerza", asegura Dalila Dias, y se ha convertido en "una marca emocional, con la que se identifica el vecino portugués y, así, logramos que se quede en el territorio".

Al mismo tiempo, las intervenciones en el patrimonio por parte del Gobierno de Portugal han sido "ejemplares" en esos doce municipios, donde todos sus edificios históricos, sobre todo los castillos y las murallas, han sido recuperados para que haya un reclamo turístico de calidad.

Uno de los mejores ejemplos se puede ver en la aldea de Sortelha, localidad con unos doscientos habitantes de la comarca de Sabugal, en la que se conserva un recinto amurallado que fue un enclave estratégico en las guerras que enfrentaban a las tropas lusas y a las de Castilla.

Todo su entorno defensivo, al igual que en los otros once pueblos, fue minuciosamente rehabilitado.

A las intervenciones patrimoniales, la Asociación de Aldeias Históricas, institución que fue creada en 2007, suma una serie de actividades programadas para todo el año y que se van realizando de forma simultánea en cada localidad, todas relacionadas con la animación histórica como, por ejemplo, las ferias medievales.

"Tenemos definido un calendario de animación turística y, además, contamos con infraestructura suficiente para que haya animación permanente", explica Dalila Dias.

Esto ha permitido que el encanto del patrimonio artístico rehabilitado, junto con las animaciones programadas, hayan convertido a estos enclaves de la región Centro de Portugal en uno de los destinos de turismo de interior preferidos tanto por los portugueses como por los extranjeros que visitan el país.

Esta asociación ha querido dar un paso más en su marca de "Aldeias Históricas", por lo que se ha afanado en recuperar tradiciones de estos pueblos que estaban a punto de perderse, tales como la artesanía.

Un buen ejemplo es el oficio de la cestería, que estuvo a punto de perderse en Sortelha y que fue recuperado gracias a talleres que dieron formación a una quincena de jóvenes.

De esta manera, "Aldeias Históricas" ha logrado posicionarse no sólo como marca turística, sino también marchamo de productos endógenos del territorio, tales como la artesanía o la gastronomía.

Incluso, pretenden crear una red de tabernas históricas a modo de franquicia que compartan una misma carta gastronómica.

Otra de las marcas consolidadas que fomentan el turismo en estas doce aldeas es el de "Caminos Históricos", donde a pie o en bici, los visitantes pueden recorrer a través de la ruta GR-22 las doce "Aldeias Históricas" de Portugal mediante circuitos debidamente señalizados.