Diario Vasco

El acusado impasible

Madrid, 18 oct (EFE).- La expectación era máxima pero Antonio Ortiz, conocido como el pederasta de Ciudad Lineal, se ha mantenido firme y, como hizo a lo largo de la instrucción del caso, se ha acogido sereno a su derecho a no declarar. Parece hasta lógico, porque ¿qué iba a decir?, ¿cómo escabullirse del interrogatorio y de unas pruebas que parecen contundentes?.

De su boca solo han salido un par de frases. "No voy a declarar" y "no voy a contestar ninguna pregunta", ni siquiera a las de su abogado, que antes de iniciarse la vista ha confesado que desconocía lo que iba a hacer su representado, al parecer cabreado porque se siente ya juzgado y condenado.

Con un chándal gris, zapatillas deportivas negras y camiseta verde, con el pelo más corto, barba de dos días, algo menos musculado y sereno, el presunto pederasta, acusado de abusar de cuatro niñas, ha entrado a la sala de vistas sin inmutarse.

Nada podía traducirse de su mirada, ni de sus gestos, porque para disgusto de algunos espectadores que han presenciado su entrada, ni siquiera ha estado desafiante.

Escoltado por dos policías nacionales ha ocupado su sitio en el banquillo, en una sala de vistas pequeña, sin apenas mover un músculo hasta que la presidenta del tribunal, María Luisa Aparicio, ha anunciado que entraban los fotógrafos para el "mudo".

Ha sido entonces cuando Ortiz ha bajado la cabeza y se ha tapado la cara con la mano derecha, mientras que su abogado se ha puesto de pie dando la espalda a los fotógrafos después de avisar a la magistrada de que no quería exponerse a los flashes porque bastantes "problemas" había tenido por la calle.

Y es que no debe ser fácil representar a un acusado de un caso tan mediático y que mantuvo en vilo a una ciudad como Madrid y, sobre todo, al distrito de Ciudad Lineal que hace dos años vivió con angustia la posibilidad de que el pederasta, entonces aún no identificado, volviera a actuar.

Ortiz sabe de qué se le acusa. "Lo sé, señoría", le ha respondido escuetamente a la presidenta del tribunal cuando se lo ha preguntado. Como sabe también las penas que para él pide la Fiscalía (77 años) y las que solicitan las acusaciones para el "depredador sexual" y el "enemigo público número uno" para la Policía, como fue calificado.

Precisamente, el abogado de una de las familias ha querido que constaran en acta las preguntas que tenía intención de formular al acusado, pero la magistrada no lo ha permitido y, echando mano de la jurisprudencia del Tribunal Supremo, ha recordado que Ortiz no había querido declarar nunca y, por tanto, no había posibilidad de caer en contradicciones.

"Vaya un derecho (a no declarar) si tuviera que escuchar las preguntas", ha zanjado la presidenta de la sala que, en previsión de que Ortiz se mantuviera en sus trece de mantener su silencio, se había mirado bien la doctrina de Supremo al respecto.

Ahí ha acabado todo para el público y los periodistas. Porque a partir de ese momento y en alguna sesión más, solo el tribunal, las partes y el acusado podrán permanecer en la sala durante el visionado de las declaraciones grabadas de víctimas y de sus respectivas ruedas de reconocimiento.

También, del tour virtual del domicilio de Ortiz en Ciudad Lineal donde se encontraron restos de ADN y vómitos de algunas víctimas.

¿Permanecerá Ortiz impasible?.