Diario Vasco

Madrid, 8 jun (EFE).- Gabriella Coleman se infiltró en 2010 en Anonymous y estuvo cuatro años entre "hackers, bromistas, activistas y aficionados a la informática", y de su experiencia ha nacido no solo "Las mil caras de Anonymous" sino su convencimiento de que ese movimiento es "imparable" por la solidaridad entre hispanos.

"Las mil caras de Anonymous" (Arpa) es el resultado de las investigaciones de la antropóloga venezolana desde dentro de la organización hacker, en la que destaca el proceso de "solidaridad entre los hispanohablantes", algo, sostiene en una entrevista con Efe, que es "imparable por las autoridades" porque sus movimientos son "impredecibles".

Coleman, nacida en Caracas en 1973, pero de nacionalidad estadounidense, se infiltró en 2010 en Anonymous que, según afirma, desde el apoyo a Wikileaks a las revoluciones sociales de 2011, se transformó en "el contrapoder en internet".

Llegó a ellos mientras investigaba sobre la Iglesia de la Cienciología y descubrió que había "un grupo de ciberactivistas" que estaba revelando información ocultada por la congregación.

Lo que pensó que sería "un relato singular para una conferencia" acabó convirtiéndose en "una historia excepcional e inspiradora que invita a pasar a la acción", la que refleja su texto.

Anonymous se hizo conocido en 2010 por atacar informáticamente a las empresas que boicotearon a Wikileaks, la organización que filtró los cables diplomáticos norteamericanos.

A partir de ahí, los "ciberactivistas" se comprometieron políticamente, espoleados también por "las revoluciones sociales de 2011" y la película "V de Vendetta", de la que copiaron las máscaras que les hacen reconocibles, explica Coleman.

Este colectivo "horizontal, internacional y heterogéneo" ha apoyado con sus acciones a la "primavera árabe", el 15M y el movimiento Occupy Wall Street, lo que provocó que "muchos más hackers" se unieran en sus filas.

En España, precisamente, la antropóloga está "muy interesada" en conocer el desarrollo del juicio que tiene lugar estos días contra tres supuestos miembros de Anonymous que bloquearon la web de la Junta Electoral Central durante el 15M.

La organización cibernética respondió a esta causa publicando los datos personales de 5.400 policías, en una acción que Coleman cree que es obra de hackers latinoamericanos.

"Lo más inteligente que pueden hacer los hackers es coordinarse para atacar objetivos de otros países y evitar así su legislación nacional", afirma, y lo compara con la "Alianza de los Cinco Ojos", compuesta por la NSA y las principales agencias de inteligencia del mundo.

Frente a esta alianza, Coleman opina que "los hackers deberían formar una red de colaboración como contrapoder en internet", y ese es el camino de "desobediencia civil" que cree que se está siguiendo en el mundo digital gracias al ejemplo de Anonymous, Wikileaks, Edward Snowden o Chelsea Manning.

"Ellos fueron la lluvia en suelo fértil. Y ahora está floreciendo", dice Coleman, que destaca entre sus características "la ética de colaboración colectiva", "la defensa del anonimato" y "la acción directa".

En su paso por Anonymous ha visto desde "un inmigrante iraquí a un exmilitar o un puertorriqueño" colaborando de forma conjunta para "cambiar las condiciones en que se desarrolla el mundo", algo que se entronca en la cultura hacker de "romper las reglas", por lo que augura que "si un día Anonymous ya no está, lo que hacen continuará haciéndose".

"La de Anonymous es una historia inspiradora y espero que con este libro más gente se entusiasme y pase a la acción en el mundo", ha añadido la antropóloga.