Diario Vasco

Barcelona, 23 may (EFE).- Nada más empezar la entrevista con Efe, el italiano Giorgio Fontana advierte que poco puede decir sobre la Justicia, porque es sólo un escritor que cuenta historias. Sin embargo, en "Muerte de un hombre feliz" regresa a la Italia de 1981 de la mano de un magistrado, en la época más dura de los "años de plomo".

El joven autor lombardo, nacido en 1981, explica que este magistrado, llamado Giacomo Colnaghi, ya aparecía en una anterior obra suya, "Per legge superiore", todavía no publicada en España, y pensó que "era tan interesante que necesitaba otra novela".

Para armar el relato, que en castellano publica Libros del Asteroide, estudió a conciencia ese periodo histórico, y empezó a darle alas al personaje de Colnaghi, un fiscal que investiga el asesinato de un político democristiano a manos de un grupo terrorista de izquierda, en el caluroso verano de Milán, en un ambiente de violencia implícita.

A la vez, lo contrapone con su padre, un partisano muerto durante la Segunda Guerra Mundial a los 23 años, en dos planos temporales que se van alternando a lo largo de la obra.

Reconoce Fontana que, al principio, el personaje del padre no existía, pero cuando llevaba veinte páginas consideró que era necesario para apuntalar el texto, donde el lector descubrirá la peripecia de un padre y su hijo "a través de cuarenta años de la historia de Italia".

Ambos hombres "se empeñan en trabajar para mejorar la sociedad en la que viven, creyendo en la justicia", sin olvidar sus sueños.

"Son dos hombres felices de una manera diferente y también dos caracteres distintos, puesto que el progenitor es un ateo comunista, mientras que Giacomo es un cristiano del ala izquierdista de la Democracia Cristiana", precisa.

Asimismo, el magistrado es alguien que defiende con empeño que la ley hay que aplicarla "siempre de la mejor manera posible, esforzándose para provocar el menor número de errores, porque mandar a prisión a un inocente es algo terrible".

Respecto al retrato que ofrece de aquellos años ochenta del siglo pasado, asevera el escritor que de allí emergió una Italia sin terrorismo, "pero, a la vez, aparece un país completamente diferente y mucho peor", apostilla.

A su juicio, acabado aquel período, "desaparece el espíritu de transformación social, la izquierda italiana se diluye y se inicia el 'berlusconismo', dando paso a un país pobre de ideales, políticamente peor, que no crece", apunta el autor, que ha recibido por este título los premios Campiello y Arturo Loria.

Comparado con un escritor como Leonardo Sciascia, Fontana subraya que uno de los valores más importantes en la vida es el de la amistad y como novelista le gusta mucho contarla. "Qué mejor que contar con un amigo", proclama.

Asimismo, ha querido un libro "en el que haya muchas preguntas y apenas respuestas, al menos de forma precisa".

Giorgio Fontana, que ha visitado Barcelona coincidiendo con una estancia en Bruselas donde ha participado en una residencia de escritores, afirma que la literatura "puede modificar el interior de los lectores, pero es excesivo considerar que puede cambiar el mundo".

Respecto a nuevos proyectos, avanza que en el mes de septiembre publicará en su país una novela ambientada en la actualidad, una historia de amor "desesperada", titulada "Un solo paraíso".