Rosabel Tavera
Castellón, 14 feb (EFE).- Vicente Causanilles vive desde que nació, hace 106 años, en la calle San Roque de Castellón, sigue fumando a escondidas y asegura, rodeado de hijos, nietos y bisnietos, que su actitud ante la vida siempre ha sido la de "mirar hacia adelante".
Este vecino de Castellón ha celebrado hoy su 106 cumpleaños, en compañía de la concejala de Gente Mayor, Marisa Ribes, y del alcalde de Castellón, Alfonso Bataller, por cuya edad se ha interesado Vicente.
El centenario ha bromeado con que es "algo mayor" que el anterior alcalde y actual president de la Generalitat, Alberto Fabra, antes de apagar las velas de la tarta de su hija, ayudado por sus bisnietos y tras haber escuchado varias versiones cantadas del "Cumpleaños Feliz", en valenciano y en inglés.
Con la copa de coñac en la mano, se ha dirigido a los presentes y les ha espetado: "¡No llegaréis todos a mi edad!".
Vicente ha fumado puros toda su vida, aunque ahora, con cierto aire de resignación, afirma que no le dejan fumar, algo que, sin embargo, confiesa que sigue haciendo a escondidas.
Fumador y buen comedor, Vicente siempre ha comido de todo, aún conserva el apetito y ha llegado a tan larga edad sin tomar "ni una pastilla", y sin tener problemas con el azúcar o el colesterol.
Nunca ha estado parado y ha pasado su vida haciendo "de todo": como agricultor en el cultivo de la algarroba, en tierras propias y ajenas, y en la cerámica.
"Lo único que me ha pasado en mi vida es que me rompí la cadera", asegura. Fue ya con 101 años, y a los ocho días de la operación estaba en casa.
En su vida, dice, ha habido "muchas cosas buenas y muchas malas", aunque no recuerda ninguna mala porque siempre ha mirado "hacia adelante" y ha huido siempre "de problemas".
Se acuerda de la Guerra Civil, del año que pasó oculto en la montaña y de cómo su familia le llevaba comida a escondidas. Pero afirma que la peor época que ha vivido es la actual, ya que está "toda revuelta".
Vicente Causanilles recuerda que siempre ha vivido en la calle San Roque, en cuyo número uno nació hace 106 años, en la casa donde su vendía harina.
Después se trasladó a una vivienda cercana a la de su hija, en la que vive desde que falleció su mujer, hace 20 años, y donde confiesa que le tratan "demasiado bien".
El vecino centenario de Castellón se acuerda de su mujer cuando irrumpen en el salón tres de sus cuatro bisnietos y acuden a saludarle, y suspira: "Si la abuela abriera los ojos...".
Vicente todavía sale a pasear, aunque reconoce que se cansa un poco, y espera que al año que viene pueda volver a recibir la visita del alcalde para celebrar su 107 cumpleaños. EFE