Almería, 14 feb (EFE).- Un jurado popular ha declarado culpable al acusado de matar a su mujer de veinticuatro golpes con una piqueta y tres navajazos en el domicilio conyugal de Almería capital, en la madrugada del 18 de febrero de 2010.
El veredicto, leído esta tarde en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería, niega al acusado, J.S.I., de 33 años y de origen boliviano, al igual que la víctima, la posibilidad de indulto o remisión de la pena.
Tras la lectura del veredicto, la fiscal ha pedido para el acusado veinticinco años de cárcel, la pena máxima por un delito de asesinato, y una indemnización de 200.000 euros para cada uno de los dos hijos menores de la mujer, Maryorie R.E., que tenía 26 años en el momento de su muerte, una petición a la que se han adherido los abogados del Estado y de la Junta de Andalucía, así como la acusación particular.
Por su parte, la defensa ha pedido que se le imponga a su defendido la pena de 22 años y medio.
El jurado ha basado su veredicto en el testimonio del propio acusado y de su defensa, que reconocieron la autoría del crimen, así como en los informes de los forenses, que constataron que la mujer recibió un total de veinticuatro golpes, la mayoría en la cabeza, y tres navajazos en el cuello.
Además, ha rechazado la posibilidad de que se hubiera producido una discusión o una pelea previa, de acuerdo a los informes fotográficos del dormitorio en el que se produjo el crimen, y al testimonio de la prima-hermana del acusado, que vivía con el matrimonio y que dijo no haber escuchado nada de lo ocurrido.
El crimen se produjo sobre las 02:00 horas del 18 de febrero de 2010 en una vivienda de la calle Poeta Gonzalo de Berceo, en la capital almeriense, mientras la prima-hermana del agresor y los hijos del matrimonio dormían en otras habitaciones.
El acusado explicó durante el juicio que tuvo conocimiento de la infidelidad de su esposa por un correo electrónico que recibió en su cuenta personal, cuatro días antes del crimen.
No obstante, aseguró que, al hablarle del correo, su mujer admitió la infidelidad, a la vez que le dijo que había sido un "error", que era él a quien quería, y le pidió una nueva "oportunidad", a lo que él accedió.
Según el testimonio del acusado, cuatro días más tarde, cuando ambos se encontraban por la noche en el dormitorio -él viendo la televisión y ella delante del ordenador-, la mujer comenzó a insultarle y a decirle que era "poco hombre" y un "muerto de hambre".
Aseguró que intentó calmar la discusión, pero ella le agarró y le dio varias bofetadas, y lo siguiente que dijo recordar es verla en el suelo "en un charco de sangre", a lo que reaccionó tapándole la herida del cuello y despertando a su prima-hermana para que llamara a la policía.
Según el relato de los hechos realizado por la fiscal, el hombre decidió acabar con la vida de su mujer tras tener conocimiento de su infidelidad "y para ello colocó una piqueta debajo de la cama" del dormitorio "esperando el momento oportuno para ello".
Durante la discusión de aquella noche, el acusado asestó a la mujer un total de veinticuatro golpes en la cabeza con la intención de matarla y de aumentar su sufrimiento, y finalmente, cuando aún estaba con vida, le clavó en el cuello una navaja que tenía en la mesita de noche, describió la fiscal.
El acusado explicó que guardaba debajo de la cama la piqueta junto con otras herramientas procedentes de su trabajo de albañilería para que no las cogieran los niños y porque a veces tenía que hacer trabajos en casa, y sobre la navaja dijo que ya estaba en la casa cuando la familia entró a vivir en alquiler. EFE