Londres, 19 ene (EFE).- Geoff Hoon, ministro británico de Defensa durante la invasión de Irak, dijo hoy que el Reino Unido no adquirió un compromiso "incondicional" previo con Estados Unidos para apoyar militarmente la guerra, sino que se confió hasta el último momento en la vía diplomática.
En su comparecencia ante la comisión que investiga las circunstancias del ataque del 2003 contra el país árabe, Hoon insistió en que la decisión de invadir sólo se tomó de facto cuando fue aprobada por el Parlamento británico.
"Nunca asumí que estuviéramos en posición de recurrir incondicionalmente a una acción militar, de hecho, hasta la votación (aprobándola) en la Cámara de los Comunes", afirmó el ministro, que continúa declarando esta tarde.
Otros testigos interrogados por la comisión, entre ellos el ex embajador británico ante EEUU Christopher Meyer, han sugerido que el entonces primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, habría llegado a un pacto ya en el 2002 con su homólogo estadounidense, George W. Bush, sobre una posible ofensiva contra Irak si fallaba la diplomacia.
Antes que Hoon, que es el primer ministro del Gabinete de Blair en declarar ante la pesquisa oficial, otros miembros de ese Gobierno han rechazado que hubiera tal acuerdo, que se habría suscrito en una reunión en el rancho de Bush en Crawford, Texas, en abril del 2002.
El ex jefe de personal de Blair, Jonathan Powell, aseguró el lunes que no surgió de esa cita ningún pacto "firmado con sangre" por el que Gran Bretaña comprometía su respaldo militar, pese a que se ha sabido que, por esas fechas, Blair envió una serie de notas a Bush en las que le decía que, si no se lograba desarmar al presidente iraquí Sadam Husein por la vía diplomática, el Reino Unido iba a "estar allí".
Hoon dijo en su intervención que "la asunción inherente" de que el Reino Unido iba a tomar parte en una ofensiva pasara lo que pasase es errónea.
El ex ministro también explicó que él no fue informado directamente del contenido de la reunión en Crawford, aunque para verano del 2002 ya había la percepción de que Estados Unidos "iba en serio" en cuanto a sus planes sobre Irak.
En octubre del 2002, a medida que EEUU intensificaba sus preparativos de guerra, Hoon asumió que, en caso de implicación británica, sería parcial y no conllevaría tropas de tierra, ya que el Ejército británico estaba ya muy ocupado en Afganistán.
También reveló que presionó a Downing Street para saber a qué nivel estaba el Reino Unido involucrado para que las Fuerzas Armadas de este país pudieran prepararse, pero esos detalles se mantuvieron en secreto hasta el último momento para no perjudicar las negociaciones diplomáticas.
Por otra parte, hoy ha trascendido una carta que le envió al ministro el entonces fiscal del Estado, Peter Goldsmith, en abril del 2002 para advertirle de que había dudas sobre la legalidad de una eventual ofensiva contra Irak, después de que Hoon la hubiera dado por hecha en una entrevista televisiva.